<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8253029109170022541</id><updated>2011-10-12T19:12:33.294-07:00</updated><category term='Rojo'/><category term='Gris'/><category term='Verde'/><category term='Cían'/><category term='Milagros'/><category term='Solfhon'/><category term='Capítulo 05'/><category term='Grises'/><category term='Capítulo 04'/><category term='Sainlafhe'/><category term='Sailanfhe'/><category term='Capítulo 01'/><category term='Alberto'/><category term='Capítulo 03'/><category term='Capítulo 06'/><category term='Senmhuko'/><category term='ótlana'/><category term='Marrón'/><category term='Capítulo 02'/><category term='Kustor'/><category term='Negro'/><title type='text'>Kirslor</title><subtitle type='html'>Novela de ficción y aventura continuación de El Infiernillo narra las aventuras de Alberto y Milagros luego de los acontecido en el Infierno en un lugar realmente lejano.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>JARZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051697488890479332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://bp1.blogger.com/_HK4SqX3N43k/R2dkDBVAieI/AAAAAAAAAA8/FMknUDVzIpY/S220/Avatar+V.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>9</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8253029109170022541.post-8540116677922816156</id><published>2011-01-11T16:12:00.000-08:00</published><updated>2011-01-11T16:20:25.687-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ótlana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Milagros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alberto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Solfhon'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sailanfhe'/><title type='text'>Capítulo 09: Blanco</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Las largas sombras se movían en círculo alrededor de la enorme fogata, siguiendo los pasos de las brillantes figuras que las proyectaban al recibir la luz de aquella, cuyos leños le daban la forma de una alta mastaba que sobrepasaba la altura de los relucientes danzantes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Bailaban en parejas, hombres y mujeres, moviendo los hombros alegremente y llevando un paso suave, un tanto repetitivo; al son, festivo de los instrumentos que un trio de ótlanas, agrupados cerca a la entrada del restaurante, tocaban: Uno tocaba un instrumento de viento, era un tronco hueco tan grande que lo apoyaba en el suelo y producía un sonido muy profundo como el de un diyiridú; aunque el sonido era más fluido y menos vibrante. Otro, rasgaba las cuerdas de su instrumento, el cual presentaba una amplia gama de tonos, mayormente agudos; consistía en una gran plancha  de madera con forma de trapecio recto, donde iría el ángulo más agudo de la plancha, había un mango de madera corto que permitía al músico mantener firme el instrumento, apoyado al lado de su rodilla izquierda, y rasgar así sus casi veinte cuerdas; muy similar a una cítara. El último músico tocaba un tambor de marco similar a un bodhrán, aunque mucho más grande, sujetándolo por las barras cruzadas del lado contrario al lado con el parche; lo tocaba con una baqueta fina que terminaba en una punta esférica de gran diámetro, produciendo un sonido grave y marcaba el dinámico ritmo de la danza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;No era la primera vez que había alguna celebración en pueblo, pero sí era la primera vez que todos parecían entusiastas y animados “¿Será por la facilidad con que Alberto derrotó al general gris?”, se preguntaba ella. Caminado entre las casas, Milagros, pudo ver a los ótlanas bailando; a tal distancia no se sabía quiénes eran originarios del pueblo y quiénes habían emigrado de Aunfhuas, verdes y azules, sus cuerpos resplandecían en un blanco luminoso gracias a la gran hoguera que circundaban. Sonrió mientras iba avanzando y, casi saliendo, escuchó dos voces familiares.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Así que eres el otro humano, —escuchaba Milagros, hablar a Senikfhen— estaba en el puerto, esperando a los barcos, cuando llegaron al planeta y no tuve oportunidad de fugarme e ir a verlos… Así que dime ¿tienes una relación bastante cercana con Milagros, no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Es complicado describirlo, pero sí… —decía Alberto, con un tono un tanto dubitativo y un tanto feliz.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Sí, me di cuenta cuando vi lo que pasaba allá atrás.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— ¿Eh? ¿Viste el beso? —curiosa por saber lo que ellos conversarían, Milagros esperaba antes de salir de entre las casas y trataba de aguaitarles sin que se diesen cuenta; Alberto sonreía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Sí, algo apresurado, creo…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Bueno, quizá, teníamos que salir a la fiesta, después de todo…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Aun así, me parece un momento poco oportuno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— ¿Tú crees? Yo sentí que debía hacerlo en ese momento, algo impulsivo, tal vez…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— No entiendo a los humanos; acá, eso es algo muy serio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— ¿Un beso? Es posible, pero no es para tanto… ¿A qué te refieres?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Pues… qué podrían tener un bebé.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Alrededor de los dos se hizo un extraño silencio, Alberto seguía con la sonrisa en el rostro, se había quedado pasmado, sin ocurrírsele que contestar a eso. Tuvo que salir Milagros de su escondite, se acercó y tomando a Senikfhen del hombro, haciéndolo agachar, lo encaró con cierto fastidio en el rostro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— ¡Así no se reproducen los humanos! —dijo ella, mirando seriamente a Senikfhen, mientras Alberto no había podido evitar imaginarse cargando un bebé.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— No me imagino donde más pueden tener órgano sexuales —dijo Senikfhen.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— En la pelvis —dijo Alberto reaccionando y recobrando la compostura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— … —Senikfhen intercambió miradas con ambos humanos— ¿Y cómo pueden caminar así…? Creo que mejor dejamos este tema para otra ocasión… —dijo levantándose.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Ustedes también ¿No? —dijo Milagros, mirando a algunos curiosos que no habían podido evitar voltear a mirar, haciendo que se volviesen; otros, más discretos, oyeron la conversación sin voltearse.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Bueno, bueno… Ya que pasamos de este mal entendido, mejor ir a celebrar —decía Senikfhen mientras avanzaba entre la gente— nos vemos luego.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Milagros exhaló un suspiró cuando Senikfhen se retiró y el grupo de curiosos se hubo disipado, Alberto, pensando en lo ocurrido comenzó a reír jocosamente; Milagros lo observo, sonriendo, mientras esperaba que se le pase la risa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Vamos a bailar, ya que te diviertes tanto —le dijo ella mientras se apagaba la risa de Alberto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Tú sabes que nunca he sido bueno para eso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— No importa, yo tampoco sé bien como se baila eso, vamos —dijo ella, jalándolo de la muñeca y llevándolo cerca de la hoguera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Así, esa noche, había dos figuras que no brillaban, que eran mucho más pequeñas que las demás  y que no bailaban tan bien; pero, a su manera, también seguían con alegría el ritmo de los músicos, celebrando con sus pasos, como todos los demás.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Estaba feliz. Entró un tanto tambaleante, debido al elevado nivel de alcohol que tenía en la sangre, a su alcoba en una posada de la ciudad. Por primera vez se había divertido de tal manera en ese planeta, tal vez, incluso en toda su vida. Llegó a apagar las luces y sin desvestirse cayó con el cuerpo rendido sobre la cama, más su mente seguía trabajando, como casi siempre, alrededor de ella. Se acordó del primer día que llegaron a Kirslor y la noche que durmió al lado de Milagros, había estado tan preocupado con la pelea que se tomó todo en serio, incluso el sueño; pero ahí, algo ebrio, no pudo pensar en otra cosa que en abrazar a Milagros. “En esta situación es algo inmaduro —se decía, riéndose alegremente de sí mismo— pero al fin y al cabo sólo soy un chico que esta ebrio por primera vez en su vida…”. Así, poco a poco, las ideas se le fueron confundiendo, amontonando, mientras su conciencia se desvanecía con la perenne imagen de su amada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El saco de piel marrón estaba tirado en el suelo, medio caído; unas cuantas hojas salían de este, muy lentamente, eran copias de diversos planos de naves y de documentos certificados por la Junta Militar de Aunfhuas. Solfhon ya estaba acostado, pero aun no podía dormirse, no había tenido tiempo de explicarles bien la razón de su viaje a los humanos, habían estado tan felices, que le parecía un incordio decírselo; sólo esperaba que la batalla estuviese lejos, o no les quedaría mucho para relajarse. Además… estaba su hermano…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— …Las naves ya se encuentran preparadas, serán cien naves formadas en tres escuadrones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— ¡Cien naves! —Le dijo Solfhon, sorprendido— ¿¡Como hicieron tantas en tan poco tiempo!?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Hasta ahora hay algo de setenta, en realidad; pero no son ni remotamente parecidas a las verdaderas. Verás, aunque se trató de reproducir los motores originales de las naves resultó casi incomprensible para los científicos, se sabe que funciona con choque de átomos diferentes pero no les queda claro bien el funcionamiento; no, lo que usaron, y lo único que pudieron entender, fue lo que parecía ser la pieza principal de su generador de energía… Y si se pudo construir tanto fue porque había material de sobra para construirlas ¿Recuerdas las historias de personas que explotaban porque les caí un rayo encima?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Sí, no se sabía porque sucedía…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Karoi… —le dijo Sailanfhe a su hermano— al recibir energía eléctrica, reacciona de una manera bastante… explosiva.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Así que aprovechan esa energía… pero los conductores eléctricos escasean en este mundo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Sí, pero no en sus naves, gracias a ellas obtuvimos cobre, también un cierto metal de color amarillo muy brillante y, por si fuera poco, buena parte de sus naves está hecha de aluminio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Reciclaron todo lo que pudieron, vaya… pero el armamento fue simplemente montado ¿verdad?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Sí… usamos las que pudimos recuperar de Aunfhuas… —titubeó antes de completar la frase— Unas treinta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Ya veo… Eso explica lo del “Las naves escudo” y “Las naves de ataque”…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Vaya, has estado obteniendo información muy confidencial pese a ser un civil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Hermano, tú sabes que sí supieran que tan bueno soy para infiltrarme me querrían en los servicios de inteligencia. Entonces… ¿Qué clase de nave te toca? —dijo Solfhon con completa seguridad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— No está decidido aún, pero…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Hay muchos que están metidos en el operativo y son de familias acomodadas… por lo que están “comprando” naves con armas…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— ¿Para qué tanto drama si ya te sabes la situación? — preguntó a su hermano, algo fastidiado por todo lo que sabía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Toma —le dijo Solfhon dándole la pieza de karoi que acostumbraba usar de medallón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Sabes que no serviría de mucho si no está fundido, no podemos generar la energía de un relámpago.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Lo sé, es sólo para que recuerdes porque estás luchando… —dijo su hermano y recordando; aquellas manos grises mientras lo levantaban, sujetándolo del rostro, el frío gélido que le invadió antes de siquiera sentir algún dolor en el abdomen, como hace poco su mente se volvió a completar y la cicatriz que le había dejado en el pecho su último enfrentamiento con los grises; cogió el amuleto y cerró su puño con fuerza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Ya veo… Los malnacidos casi me matan dos veces, supongo que es mi hora de devolvérselas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Por cierto… están pensando ir por Alberto y Milagros, por si se sucede algún enfrentamiento a gran escala en el planeta… pero también, cuando todo termine los llevaran a los laboratorios…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Ellos no tienen nada que ver con esto, —contestó algo fastidiado —les agradezco la ayuda que dieron en Aunfhuas pero… —vaciló volviendo a ver claramente al humano cubierto de sangre verde y con aquellos ojos enviciados de hacer tanta riza hacer— no es su batalla, ni parecen hechos para enfrentarlos… Es mejor que averigüen, y pronto, como volver de donde vinieron.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— La junta militar tomó una decisión, también creo que deberían regresar pero… —no terminó la frase, no podía decirle a Sailanfhe que las historias sobre los encuentros entre los grises y Alberto habían recorrido todo el continente, ni que era considerado un héroe enviado por la divinidad, mucho menos que, gran parte de la gente, depositaban en él las esperanzas de victoria— como sea, voy a ver si al menos logro reunirme con uno de ellos. Parece que Milagros está en un pueblo de Iutlanfhuas, saldré para allá al amanecer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Bien, adviérteles si deseas. Tengo que seguir ayudando acá, nos vemos, entonces… —dijo Sailanfhe, dando media vuelta, temiendo no ver a su hermano nuevamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Hasta otra… supongo —le dijo Solfhon, con un sentimiento similar al de su hermano, viéndolo perderse entre el personal que circulaba en las amplias instalaciones militares que le habían sido prestadas al ejercito de Aunfhuas en Okonanfhuas; gigantescas semiesferas circundaban el terreno, eran los almacenes y los hangares; no debía ver mucho de lo que pasaba allí y no tardaron en escoltarlo a la salida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Recordando aquello, Solfhon, cayó lentamente en un sueño pesado y relajante; pero no lo suficiente para evitar notar el ruido que lo despertaría a la mañana siguiente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Al despertarse temprano, pese a la noche de fiesta, Alberto estaba hurgando entre las cosas que había pedido tener en la habitación: Varios atlas, enciclopedias y libros de historia ilustrada. Hojeó los libros bajo la fuerte luz del sol que entraba por la amplia ventana, dándole un tono aún más azulado a su dormitorio; así estuvo, durante varios minutos, sentado en el borde la cama, pasando las páginas con atención y cierto placer curioso…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;“…El planeta Kirslor es el segundo planeta más cercano a su estrella, a una distancia de 2840,87  molkalls de esta. Posee un diámetro de 1,12 yakalls siendo así el cuarto planeta más grande de los seis planetas que conforman el Sistema Solar y el único con una atmosfera con suficiente oxígeno para permitir la vida  como todo ótlana conoce…”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;“El sistema métrico estándar se establece a cien años de la Gran Guerra en la Primera Asamblea Mundial de la Comunidad de Investigación Científica (PAMCIC) así fue como el ‘kall’, unidad estándar en zonas centrales de Aunfhuas se estableció como medida estándar de distancia junto con sus unidades mayores (yakall, molkall, fhukall, etc.) y sus unidades menores (pikall, wakall, enkall) y sus derivado es área (kallfhais) y volumen (kallfheun)…”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;“…La mayoría de la población está dividida en zonas rurales, sólo las capitales y unas otras pequeñas ciudades se manejan en un ambiente urbano. La gran mayoría de estos pueblos se ubican en zonas rodeadas de bosques y tanto en Aunfhuas como en Iutlanfhuas son muy pocos los que se dedican a la agricultura. Además, Aunfhuas es el que más vegetación tiene pese a la poca variedad de las especies de esta; el que tiene más ciudades, menos fenómenos climáticos y muchos lo reconocen como cuna de los ótlanas e incluso de la vida misma…”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;“…Luego de la última Gran Guerra en Kirslor, hace mil quinientos años, que costó cerca de un cuarto de la población del planeta pese a la falta de armamentos como los que cuentan hoy en día, los continentes; los esfuerzos de los gobiernos por mantener unidas y comunicadas las poblaciones se intensificaron y gracias a ello, y a sus seguidores quienes continuaron con su tarea unificadora, hoy contamos con tres únicos gobiernos que se reparten el control mundial y que lograron varias unificaciones a nivel mundial a través de la unificación idiomática, la utilización de una única moneda y la estandarización global de las unidades de medida empleadas en la vida diaria.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Aun así el conflicto no dejó de estar presente entre los ótlanas; debido a la poca interacción entre las razas nativas de los continentes (los azules, verdes y purpuras), se ha venido desarrollando un fuerte rechazo étnico desde el tiempo de las Unificaciones Continentales…”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;“Gráfico de los órganos sexuales, masculino y femenino. Los órganos se conectan a través de un apéndice que surge de la boca (Fig. A). El órgano masculino se conecta con el femenino e introduce los espermatozoides después de una estimulación (Fig. B). Estos descienden hasta el ovulo ubicado en el tórax a través de los canales señalados (Fig. C)”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;…Más alguien llamó al otro lado de la puerta, interrumpiéndole. Por la voz, supo que era Milagros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Me desperté temprano y vine a ver como estabas… No te desperté ¿verdad?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— No —dijo el dejándola pasar— estaba ojeando un par de libros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Ya sabes leer bizlhajmi, entonces —dijo sentándose al borde de la cama y cogiendo un libro de historia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— No, sólo estaba viendo los dibujos y tratar de entender algo de ellos. Imagino que tú sí sabes —dijo sentándose al lado de ella.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Claro, tenía que escribir los pedidos y no iban a entender las letras de la Tierra, obviamente. Es fácil, la mayoría de grafías son silábicas y algunas pocas bisilábicas. Ves, aquí dice “A-un-fhuas”, aquí “otla-na” y aquí “tek-fhit”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Respiraba el aroma de sus cabellos mientras su cuerpo se inclinaba ligeramente, cada vez, un poco más cerca, y su brazo, rodeaba la espalda femenina. Estando así había un sentimiento de tranquilidad le embargaba; pensó en los peligros que llevaba viviendo y todas las veces que pudo haber muerto, siempre con miedo, pero ahí, podía morir sin más.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Era una mañana tan silenciosa que ella podía sentir los latidos de aquel corazón ajeno, algo más acelerados que los suyos, cada vez más fuerte conforme él se acercaba. Sintiendo en sus cabellos la respiración cálida, dejó que el brazo diestro tras ella la rodeaba, dejándose caer sobre su hombro. Lo miró sonriente, feliz, y vio una mirada anonadada, enfocada en sus grandes ojos cafés y las largas pestañas que tapaban ligeramente sus irises.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;La pegó a su pecho, como si quisiera que escuchase sus latidos y dijo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Quédate…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;— Y tú no me apartes…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Olvidados ya, los libros, el lenguaje y el planeta; ella acercó su rostro con los labios entreabiertos, brillantes a la luz del sol, él titubeó, más fue acercando su rostro, recordando el beso de anoche. Poco a poco un ruido se fue haciendo más intenso hasta volverse una bulla insoportable. Sus rostros quedaron a pocos centímetros de distancia, sin poder avanzar más; querían olvidar la bulla pero era demasiado inusual para ignorarla. Alberto se levantó primero y enrumbó hacía la salida, Milagros fue tras él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Pese a ser el último en despertarse, esa mañana, Solfhon, fue el primero en salir a ver el motivo de tal bullicio aunque ya lo iba suponiendo desde el momento en que despertó. Reconoció a la máquina, gracias a los planos que había robado, pero igual quedó boquiabierto al verlo avanzar, apartando los obstáculos de su camino, y estacionarse.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Alberto y Milagros fueron los últimos en llegar a ver la máquina, la cual les resultó algo familiar pero no por ello menos sorprendente. Consistía en un gigantesco cubo de metal, de unos cuatro metros de alto, que en la delantera tenía una plancha de metal doblada y con el vértice hacia adelante y se desplazaba por medio de un tractor oruga, haciéndoles recordar a un tanque aunque mucho más grande y sin armamento. Tras él se veía como había derribado varios árboles para abrirse camino y como el terreno se había aplanado a su paso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Bajó un ótlana uniformado, escoltado por un grupo armado, de huoyays, se acercó a los humanos ante los rostros algo temerosos de los pobladores. Alberto y Milagros se juntaron, extrañados por la inusual situación. Solfhon maldecía para sus adentros, al final, su viaje había sido inútil; miró a los humanos, uno junto al otro, cogido de las manos; ante la verdadera batalla que se avecinaba y determinó ayudarlos de algún modo; eran guerreros, pero no soldados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/alberto" rel="tag"&gt;Alberto&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/milagros" rel="tag"&gt;Milagros&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/solfhon" rel="tag"&gt;Solfhon&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/sailanfhe" rel="tag"&gt;Sailanfhe&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/otlana" rel="tag"&gt;ótlana&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8253029109170022541-8540116677922816156?l=jarz-kirslor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/feeds/8540116677922816156/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8253029109170022541&amp;postID=8540116677922816156' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/8540116677922816156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/8540116677922816156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/2011/01/capitulo-09-blanco.html' title='Capítulo 09: Blanco'/><author><name>JARZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051697488890479332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://bp1.blogger.com/_HK4SqX3N43k/R2dkDBVAieI/AAAAAAAAAA8/FMknUDVzIpY/S220/Avatar+V.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8253029109170022541.post-1380822032078662579</id><published>2010-07-22T21:36:00.000-07:00</published><updated>2010-07-22T22:38:23.667-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ótlana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Senmhuko'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Milagros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alberto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Grises'/><title type='text'>Capítulo 08: Púrpura</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Caminé sumamente agotado durante más de un día, adentrándome en lo profundo del bosque; llevaba ya los labios resecos y mi estomago parecía querer devorarse; era como si algo dentro de mi abdomen estuviesen retorciéndolo todo hasta la máxima tensión posible… tenía hambre… mucha hambre. Finalmente, ya andaba caminando sin ver a donde iba, lleno de imágenes e ideas incoherentes y absurdas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida aquí es trabajosa y a veces algo monótona, pocas personas vienen por acá, ni siquiera los enemigos contra los que luchamos se acercan demasiado; he ido a los otros continentes, he visto que clase pueblos tenían y sólo unos cuantos tienen que dedicarse a la agricultura y a la ganadería… Pero acá es diferente, hemos sido diferentes y excluidos, lo peor es… que la guerra parece hacer feliz a los mayores, dicen que nos beneficia; como si a aquellos monstruos les importará… ¿Es que no se dan cuenta que sólo nos dejan de lado? para el final de todo, para las sobras… Sí, lo que menos importa…&lt;br /&gt;- ¡Senmhuko! Ve y saca a pastar a los tekfhit.&lt;br /&gt;- Voy…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luminosidad era muy rala, ya que los árboles se habían vuelto mucho más tupidos conforme había avanzado mi camino. Sin previo aviso la luz resplandece con fuerza, me deslumbra y sólo pienso en seguir adelante; camino cegado por la luz y atontado por el hambre y la sed, mis pies avanzan, incluso cuando dejo de sentir algo bajo ellos; mi cuerpo se desquilibra y cae pesadamente contra el suelo inclinado, me desplomo de cara y ruedo cuesta abajo, trato de cubrirme el rostro luego de haberlo estampado contra la tierra un par de veces; logro mover mis brazos sólo en el momento en que mi caída se detiene, los dejé caer sobre el suelo lleno de césped. Mirando el cielo tan azul, me pregunté en donde estaría Milagros y luego mi mente quedó en blanco y mi visión en negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tekfhis pastaban en el campo, comían libre de preocupaciones, libres de deberes más que producir lana ¡qué vida la suya! Sobre el cielo pude ver un punto blanco que se movía erráticamente, parecía estar buscando algo, era extraño ver una de sus naves cerca de aquí ¿O era que ya habían terminado con el resto del mundo? Sin más, aceleró y se perdió entre las nubes. Volví a concentrarme en los tekfhit y noté que uno de los cachorros se había perdido…&lt;br /&gt;No andaba muy lejos de la zona, lo encontré cerca de una pendiente junto a una extraña cosa que parecía tener piel blanda, algo de pelo y vestía ropas extrañas; parecía inconsciente pero al ver al pequeño tekfhit trató de atraparlo por lo que me apresuré a tratar de salvarlo y empuñé el cayado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo me lamió el rostro y lo continuó haciendo durante un rato. Abrí los ojos y pude ver un pequeño animal con dos ojos negros, uno a cada lado de su cabeza, con un hocico largo y orejas cortas que apuntaban hacia atrás de su cabeza, su cuerpo estaba cubierto por una espesa capa de pelo marrón que incluso le cubría las patas; parecía tierno, parecía… comestible… Logré incorporarme un poco y abalanzarme sobre el animal, al tenerlo entre mis brazos quise tratar de romperle el cuello pero, antes de poder siquiera coger bien al animal para matarlo, recibí un golpe en la cabeza y volví a quedar a oscuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué es eso?&lt;br /&gt;- Es uno de esos “humanos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Humanos, esos que vinieron del espacio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Crees que nos entienda?&lt;br /&gt;- No sé…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Podría atacarnos?&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- Que yo sepa, ayudaron a los de Aunfhuas a escapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No estará el otro, cerca?&lt;br /&gt;- Tal vez…&lt;br /&gt;- Dicen que hay uno en Iutlanfhuas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué hacemos con él?&lt;br /&gt;- Habrá que vigilarlo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Se despierta! ¡Se despierta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El brillo de la luz me deslumbró tanto que no quería abrir los ojos; no, el sol no estaba tan fuerte, pero tantos rostros cristalinos reunidos producían un reflejo muy intenso. Estaba sentado, apoyado sobre una pared de ¿madera? No me parecía posible y palpe la superficie con cuidado, se sentía como madera, algo áspera, pero lo suficientemente lisa para no raspar. Les debía parecer extraño cuando me vieron acariciar la madera, y mucho más cuando les hablé.&lt;br /&gt;- Ho- hola – dije alzando la mano temblorosa ante tanto rostro morado (No, no me extrañaba; ya me parecía raro que sólo hubiese visto ótlanas azules). Al entenderme, un mar de murmullos y cuchicheos se desató intempestivamente; había quienes se preguntaban como era posible que  hablara su idioma, si de verdad no era de Kirslor, si era inteligente, si era una especie aun sin descubrir, si tenía poderes especiales, si volaba y… hasta creo que un voz infantil mencionó las posibilidades de que sea un alimento nutritivo. Tantas voces eran abrumadoras…&lt;br /&gt;El grito de una voz joven pidiendo silencio logró calmar a la multitud; abriéndose paso de entre la gente, el chico púrpura me encaró directamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡SILENCIO! – Grité ante tanto bullicio, casi inmediatamente mis vecinos disminuyeron sus voces a casi inaudibles susurros. Estando entre la multitud me fui acercando al “humano”; me miró extrañado cuando salí de entre el gentío y aun conservaba la palma alzada, dándole un toque algo estúpido a su apariencia.&lt;br /&gt;- Se supone que ayudaste a escapar a los habitantes de Aunfhuas, ¿no es así? – Le increpé mirándole a los ojos.&lt;br /&gt;- S-Sí – Contestó aun extrañado ante mí.&lt;br /&gt;- Pero ¿por qué? Y más importante ¿Qué relación tienes con los gris?&lt;br /&gt;- Ni yo lo sé, – dijo borrando la tonta expresión de su rostro y bajando su ceño, haciéndolo parecer serio, hasta un poco enojado – tampoco tengo muy claro que hago aquí&lt;br /&gt;- Pero… ¿Por qué nos apoyas a nosotros y no a los grises?&lt;br /&gt;- Simplemente… – dijo sonriéndose – siento una extraña animadversión hacia los grises; además que me hospedaron al llegar, tenía que devolverles el favor.&lt;br /&gt;- … – Ese gesto confianzudo me pareció algo irritante pero no parecía estar mintiendo y si lo hacía era muy bueno – No me parece que sea peligroso, en cualquier caso; yo me haré responsable de él, se quedará en mi casa y si resulta ser un problema para nosotros, bueno… yo cargaré con la culpa.&lt;br /&gt;- ¿Porqué tú? – Me preguntó el humano, tan extrañado de mis palabras como mis vecinos.&lt;br /&gt;- Bueno… Hasta no hace poco… Mi padre era el líder del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las casas estaban hechas de madera y no tenían más de un piso; por fuera recordaban bastante a las cabañas terrestres, tenían forma pentagonal, no eran más anchas de cinco metros ni eran muy altas, teniendo en cuenta la altura promedio de un ótlana, pero eran bastante largas; a diferencia de las casas de Aunfhuas no tenían un pasillo principal ni la puerta gelatinosa; sino que pasaba de una habitación a otra a través de una puerta corrediza; primero estaba el recibidor, luego la cocina y, finalmente, las habitaciones, comenzando por las del los huéspedes. El baño se encontraba en una caseta al lado de la casa que se dividía en dos partes: uno era la ducha, con una tina con igual sistema al de Aunfhuas aunque hecho con roca pulida en lugar de losetas y el otro era el inodoro, o al menos eso asumí que era. Lo primero que hice, luego de que me mostrara su hogar fue tomar un baño. Me tomé mi tiempo, me sentía bastante cansado y tenso; bajo el agua recordaba lo sucedido hace unas cuantas noches y aquel sentimiento de culpabilidad; era como si yo hubiese hecho algo para que los grises sean así, pero era imposible, a menos que Jonh Rey… ¿Pero cómo? ¿Por qué? … Salí del agua con un fuerte picor en el ojo derecho. Apartando mis reflexiones me vestí con prendas de los ótlanas (felizmente tenían, en Okonanfhuas, una prenda de vestir similar al pantalón) y me dirigí a comer&lt;br /&gt;- Mi padre… desapareció un día, había salido a investigar el porque de cierta contaminación en el agua del río cercano y no volvió más. En ese entonces no sabíamos lo que era el fenómeno de luces que veíamos en el cielo.&lt;br /&gt;Me contaba Senmhuko mientras yo comía con gusto; al desaparecer su padre él se quedó viviendo sólo con su madre por lo que ambos tuvieron que encargarse del ganado y las plantaciones de los que disponían. Su madre se sorprendió cuando me llevó a la casa, era una señora alta y de un morado profundo; aunque discutió un poco con Senmhuko por tomar tal decisión por su cuenta, me trató con bastante amabilidad e incluso me preparó  un almuerzo.&lt;br /&gt;- ¿No hubo luces en el cielo por esos días? – le pregunté luego de pasar una buena cantidad de carne y vegetales.&lt;br /&gt;- Ya sé lo que insinúas y sí, mientras el río estuvo contaminado las luces eran un factor constante, cuando el río dejó de tener tantas toxinas las luces desaparecieron sin más…&lt;br /&gt;- ¿Llegaron a saber que hacían allí?&lt;br /&gt;- Sólo yo, nadie del pueblo quiso acompañarme, tenían miedo… bueno yo también temía, pero la curiosidad me apremiaba demasiado.&lt;br /&gt;- Y… ¿qué descubriste?&lt;br /&gt;- Excavaciones mineras en la ladera de una montaña contigua al río, al parecer, extrajeron una buena cantidad de karoi, no sé de que les pueda servir…&lt;br /&gt;- ¿Karoi?&lt;br /&gt;- Sí es un mineral de color amarillo brillante; suele ser usado para hacer adornos de bajo costo, hay mucho en este continente, pero no entiendo porque si tanto lo quieren no nos atacan primero y fin de la historia… Bueno, ya que te diste un baño, cambiaste tus ropas y terminaste de comer, reposa un rato que en media hora salimos a trabajar.&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resultó que el humano, Alberto, era un ser bastante curioso, constantemente me anduvo preguntando de las diferentes criaturas que criábamos y de las que aparecían rondando por los alrededores, también anduvo preguntando por las plantas, por cada cultivo que le mostraba; me dijo que los itslhallas se parecían a algo llamado “machiz” y los lhumathus a lo que llamaba “thomhate”, incluso tuve que decirle el nombre de algunos árboles y arbustos. Por otro lado, se mostró muy alegre al ver que en Okonanfhuas había una prenda de vestir que se parecía a un “panthalhon”, la usamos cuando tenemos que trasquilar tekfhis o cosechar para que las pequeñas partes no lleguen a las articulaciones y causen picazón. En cuanto a su trabajo, era muy empeñoso aunque algo falto de talento, quizá sea que los humanos no viven en el campo ¿Puede haber una sociedad totalmente urbanizada? Me parece imposible, me parece muy… caóticamente organizado, pero no soy humano para saber como viven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve que ayudar a Senmhuko en sus labores del campo, él se encarga principalmente de los animales y algun trabajo pesado con la plantas, como el arado y la cosecha. En este pueblo cada casa tiene cerca de un kilómetro cuadrado (200 kallfhais, para los ótlanas) para cultivo y comparten todo un campo para pastar a los animales. La parcela de Senmhuko y su madre  está dedicada al cultivo de itslhalla, una planta de color verdoso con espigas que se parecen al maíz pero mucho más largas. Tuvimos que revisar el cultivo en búsqueda de algún iwuqtothin; cuando lo explicaron no supe que era, cuando mi anfitrión me lo mostró no pude evitar pensar en un cuy súper-desarrollado, eran bolas marrones y robustas con dos dientes de roedor (uno arriba y otro abajo) con patas cortas y chatas pero que movía compulsivamente al ser sujetado del cogote, teníamos que juntarlos en jaulas para llevarlos a alguien que vivía varias parcelas más adelante que se encargaba de cuidarlos, sí, también eran comestibles.&lt;br /&gt;Luego tuvimos que traer a los tekfhis del campo, los había dejado al cuidado de otro pastor en lo que se encargaba de mi asunto; estos animales comían un arbusto de hojas largas de un color púrpura azulado, bastante parecidos a unos arbustos que había visto en Aunfhuas; cuando se lo comenté a Senmhuko este comenzó a aclararme las diferencias entre los arbusto de Aunfhuas y Okonanfhuas, siendo el akhyu (azul) una mutación de el aulphi (púrpura) se extendió hasta la diferencia entre sus césped, el maythal azul es una mutación del soykhu, y sus árboles, koparsirkhy sufrió varias mutaciones para llegar a ser un texomhun como los que había visto conformando todo un bosque; además de que, junto de otras tres especies más de vegetación, formaban la pobrísima diversidad de la flora, aunque su cantidad lo contradiga mucho; incluso comenzó a enumerar varias plantas que solo había en Okonanfhuas, parecía muy entusiasmado en hablar bien de su continente. Mientras caminábamos de regreso a su hogar me fue hablando también de la fauna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No entiendo, cuando anocheció dijiste que estabas bastante cansado y ahora subes al techo en plena madrugada…&lt;br /&gt;- Sí, parece que se me quitó el sueño. Me sorprendió que tuvieran casas hechas de madera, incluso se parecen un poco a las de la Tierra.&lt;br /&gt;- ¿La Thierha”?&lt;br /&gt;- Sí, es el planeta de donde vengo, pero ni siquiera se a donde mirar para ubicarla en este cielo…&lt;br /&gt;- Cierto ¿Cómo fue que viniste? ¿Qué hiciste para venir hasta acá?&lt;br /&gt;- Ya te dije que no lo sé, pero no creo que me creerías si te dijera las circunstancias antes de mi llegada.&lt;br /&gt;- Quizá, si me dices que eres un enviado de Kustor o algo así puede que no te crea.&lt;br /&gt;- No sé si me envió o me envié, pero tiene que ver con ese mundo.&lt;br /&gt;- Solo falta que digas que eres un kripstol.&lt;br /&gt;- Algo parecido, creo; pero aun así no recuerdo nada antes de mi simple vida de humano… bueno, casi nada.&lt;br /&gt;- ¿Casi?&lt;br /&gt;- La única imagen que tengo de antes, que hace poco recordé, fue de haber estado combatiendo con los grises, estaba desesperado… aterrado y… comencé a “destruirlos” a todos.&lt;br /&gt;- ¿No dirás matar?&lt;br /&gt;- Sí, también, ellos morían, pero yo los destruía, no sé cómo explicarlo, eran sombras de pensamientos que tengo en la cabeza.&lt;br /&gt;- Aun así no sé que tiene que ver con ser un kripstol.&lt;br /&gt;- Bueno… Digamos que fui un kripstol de varios que ayudó en un combate contra… ¿Cómo llaman al contrario de Kustor?&lt;br /&gt;- ¿Contrario, de que hablas?&lt;br /&gt;- Ya sabes, Kustor es el bueno y hay alguien que es el malo ¿no?&lt;br /&gt;- Kustor es Kustor, es el equilibrio de fuerzas ¿Cómo te haces llamar un kripstol del Soliajan?&lt;br /&gt;- No exactamente…&lt;br /&gt;- No importa, lo que sea que seas, he de deducir que luchas en nombre de Kustor, que él existe y que por ende hay que adorarle…&lt;br /&gt;- No sé, a veces creo que puede que esté actuando por mi cuenta…&lt;br /&gt;- A mi no me gustan las religiones, ni la de Kustor con sus decenas de variantes ni la de nadie.&lt;br /&gt;- Pareciera que el ateismo es muy popular en este planeta…&lt;br /&gt;- No lo sé, pero… ¿Te molesta?&lt;br /&gt;- Bueno, sé que fui algo antes y que lo volveré a ser pero ahora soy un humano, que ha visto, quizá, cosas extrañas y extraterrestres pero humano; lo que hago lo hago como un ser vivo y por seres vivos… Me preocuparé por lo que halla más allá de mi vida cuando esté allí… ¿Vale la pena preguntarse por lo que haga un Dios en el cielo cuando se está en la Tierra?&lt;br /&gt;- No entendí eso último…&lt;br /&gt;- Mm… ¿Vale la pena preguntarse por lo que haga un Kustor en el Soliajan cuando se está en Kirslor?&lt;br /&gt;- Muchos te matarían si te escuchasen…&lt;br /&gt;- Pues, parece que a ti te causa mucha gracia.&lt;br /&gt;- Supongo… en el cielo.&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa…?&lt;br /&gt;- Las luces, como en esta mañana.&lt;br /&gt;- ¿Las luces…? ¡Las naves!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Senmhuko insistió en que me llevara comida, frutas secas, principalmente, aunque también alisté frutas frescas y un poco de carne, al menos para el primer día. Volví a ponerme el traje marrón, cogí mi arma y un bolso con todos los víveres que me habían dado; así partí en medio de la noche, pude ver a Senmhuko afuera de su casa hasta que lo perdí de vista, le di un “gracias” antes de irme y el se limitó a arquear su boca en un gesto  sarcástico y me mandó a correr de un empujón. Seguí corriendo durante horas viendo hacía atrás en el cielo cada cierto tiempo, asegurándome que las luces me seguían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;font-size:180%;"  &gt;*****&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;- Señor, le están esperando para la junta… – le dijo su secretario al ótlana que se encontraba en el balcón del palacio de la capital de de Okonanfhuas.&lt;br /&gt;- El dirigente de Aunfhuas y Iutlanfhuas llegaron más rápido de lo que esperaba – dijo el ótlana, dirigente de Okonanfhuas.&lt;br /&gt;- En realidad, sólo está el dirigente de Aunfhuas, quien quiere hablar antes de que llegue el dirigente de Iutlanfhuas.&lt;br /&gt;- ¿No puede esperarse?&lt;br /&gt;- Asegura que no es para incomodarlo y que también conoció a los humanos, hace tiempo…&lt;br /&gt;- Ya veo, así que no habrá tantos problemas como yo pensé; dile que voy en camino.&lt;br /&gt;El ótlana, dirigente de Okonanfhuas, Senmhuko, miró al cielo libre de luces erráticas y recordó a aquel humano de hace quince años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;font-size:180%;"  &gt;*****&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;Ya van tres meses desde que comencé con mi nomadismo, procuro no pasar cerca de los pueblos a no ser que necesite víveres o haya perdido el camino; trabajo por comida, ya sea en las cosechas, el cultivo o alejando a las alimañas del alimento; en un principio se me hizo bastante duro, ahora solo un poco, creo que me voy acostumbrando. Algunas veces me invitan a comer y otras sólo me dan los víveres para que me marche, una que otra vez me han invitado a pasar la noche, pero tengo que negarme, sí, no he dormido en algo que se pueda llamar “cama” en todo este tiempo, ya me acostumbre al frío de la noche y el poco calor que puede dar el follaje. El hecho de que los grises me sigan no me a permitido parar en mi camino, ya me he topado con ocho de sus grupos, tres de los cuales iban dirigidos por un general gris; me he vuelto mejor en las peleas, ando bastante más atento y creo que mi oído se ha vuelto más sensible, desde el tercer ataque no he vuelto a ser sorprendido, incluso logré hacerme con una de sus armas.&lt;br /&gt;Ocasionalmente sueño con Milagros, son sueños cortos de los que nunca sé el final, andar así me resta mucho tiempo para el ocio y también para las fantasías románticas que solía tener en secundaria… supongo que si vuelvo a la Tierra tendría que ponerme al día en mis estudios, que fastidio… Por lo pronto estoy tratando de encontrar a Milagros, he oído varios rumores que afirman que está viviendo en Iutlanfhuas, pienso aprovechar una reciente elevación de tierra que a formado un especie de puente entre este continente y Iutlanfhuas, a lo mucho me mojaré un poco las pantorrillas en la parte más profunda pero llevo aun los pantalones que me dio Senmhuko como muda de ropa provisional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crucé el paso descalzo y con el pantalón remangado, el terreno era más elevado de lo que me habían contado, quizá por el reciente terremoto, incluso había zonas que sobresalían del agua, las que aprovechaba para secar y descansar los pies. Era una vista curiosa, el continente de Okonanfhuas se veías bastante lejano e Iutlanfhuas era una mota negra en el horizonte, a mis lados el agua se extendía hasta donde mi vista llegaba y podían verse las siluetas de los barcos navegando en la lejanía, no eran muchos, sólo unos tres por mi derecha; era extrañamente relajante ver tanta agua verde, tan calma y estar en esa versión de isla desierta; me pasé varios minutos admirando el paisaje que me circundaba antes de reanudar mi camino.&lt;br /&gt;Demoré casi todo un día hasta llegar a la otra orilla, terminé demasiado cansado, con los pies y las piernas ardiéndome y sin pensarlo mucho me dormí luego de adentrarme lo suficiente para evitar el alza de la marea. Fui recogido y atendido por unos pescadores locales, insistieron en que pasar allí una noche más pero me negué y partí en la tarde, esa noche tuve otro encuentro con un grupo de grises; seguí mi camino, preguntando y trabajando ahora para ótlanas verdes, aunque en algunos pueblos habían algunos azules, incluso llegaron a reconocerme, así viví otros siete meses antes de volver a encontrarme con Milagros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;font-size:180%;"  &gt;*****&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La música llegaba hasta ellos, les era extraña pero agradable, allá en la plaza los ótlanas festejaban antes una antorcha de casi diez metros de alto, la luces, de la luna y del fuego, iluminaban parte de los rostros de los humanos, estaban mudos, inexpresivos, mientras parte de los cabellos de Alberto van cayendo tras los chasquidos de las rudimentarias tijeras azules con las que Milagros acaricia sus mechones enredados y disparejos. Cada uno escuchaba la respiración del otro con cierto nerviosismo. Cuando Alberto, sentado sobre una roca, pensaba que el silencio se estaba alargando demasiado, escuchó la voz de Milagros llegando a sus oídos.&lt;br /&gt;- Sabes, tuve que aprender a cortarme la punta de los cabellos al tacto; aunque primero tuve que aprender a hacer estas tijeras, es muy difícil trabajar con este material.&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- Fue difícil, pero al menos tienen espejos aunque no los usan mucho, no cambian mucho físicamente con la edad.&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- Ya casi… sí, creo que ya está, es el corte que solías llevar, no largo pero no lo suficientemente corto para la escuela, recuerdo que te escapabas cuando hacían revisión del uniforme.&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- Oye, Alberto… – dijo ella dejando las tijeras a un lado de la roca – no sé cuanto te ha costado llegar hasta acá, estoy segura que he vivido más cómoda durante ese tiempo; pero, pese a que he sido bien atendida, no… no he podido evitar extrañarte, no sólo por que eres el único humano en este planeta además de mí, quizá también por el tempo que hemos convivido o… algo más… Alberto… – tras ir hacia el otro lado de la roca, Milagros se acuclilló frente al cabizbajo Alberto, quien levantó la mirada y la vio a los ojos – Cuando te vi pelear contra los grises aquel día te veías tan diferente, tan fuera de ti… ni tu rostro parecía el tuyo. Durante mucho tiempo tuve miedo de enfrentarme a los grises y hoy, cuando apareciste estabas tan calmado después de haber matado a un general gris; también me pregunto eso… ¿cuánto ha cambiado de ti?, dime… – dijo mirándolo con unos ojos vidriosos de los que ella no se había dado cuenta – ¿Cuántas cosas van a seguir cambiando? Desde aquel día que se apareció aquel ángel y nos llevaron a El Infiernillo, no hemos podido volver a nuestra vida normal, no sé ya que más podría suceder. Alberto d…&lt;br /&gt;La besó.&lt;br /&gt;Fue intempestivo y casi un reflejo, las diminutas lagrimas que se habían juntado en sus ojos saltaron y quedaron expectantes al tener tan cerca los ojos adormilados y entrecerrados de Alberto; fue sólo  unos segundos que sintió esos labios cálidos y algo secos rozando con los blandos bordes de su boca, cuando tenía la diestra en su hombro e iba a abrazarlo, él se separó y se la quedó viendo con alegría y jocosidad en su mirada, ella estaba bastante sonrojada.&lt;br /&gt;- Oye… – dijo Alberto poniendo su zurda sobre el hombro de Milagros, sin poder evitar acariciar su piel y su vello cual pelusilla – No importa. Cuando estábamos en la escuela me destemplaba ante tu mirada y me hacía feliz el sólo saber que vivías un día más; han pasado muchas cosas desde entonces, demonios, peleas, extraterrestres… ¡Una locura incesante que haría a cualquiera perder rastro alguno de inocencia y ánimo! Pero no he podido evitar perderme en esa mirada tan triste que pusiste ante mi, ni pude evitar dejarme llevar, no sé me ocurrió otra cosa que hacer, perdona… Y perdona también por el mal rato que pasaste al poco de llegar aquí, le tengo mucho miedo a los grises, pero ya puedo controlarme, no volverá a pasar… – su mano se separó del hombro de la chica, deslizándose con cierto titubeo; se puso de pie y comenzó a caminar hacia donde estaban las casas – Mientras estemos juntos estará bien, no pido lugar o momento; ahorita solo pido la persona, la compañía… – dijo él volteando sonriente a verla, ella lo veía aun algo sonrojada, con la mirada saltona y la boca empequeñecida – voy yendo a la fiesta ¡No tardes!&lt;br /&gt;Milagros se sentó sobre la roca al ver a Alberto desaparecer entre las casas, lanzó un fuerte suspiro mientras aun trataba de reconstruir lo pasado unos minutos atrás, lo recordó con una sonrisa. Su boca brillaba ante la luz lunar y sus dedos la rozaban con cierta duda, como queriendo asegurarse que estaban allí, mientras recordando aquel beso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/alberto" rel="tag"&gt;Alberto&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/otlana" rel="tag"&gt;ótlana&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/senmhuko" rel="tag"&gt;Senmhuko&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/grises" rel="tag"&gt;Grises&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/milagros" rel="tag"&gt;Milagros&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8253029109170022541-1380822032078662579?l=jarz-kirslor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/feeds/1380822032078662579/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8253029109170022541&amp;postID=1380822032078662579' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/1380822032078662579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/1380822032078662579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/2010/07/capitulo-08-purpura.html' title='Capítulo 08: Púrpura'/><author><name>JARZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051697488890479332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://bp1.blogger.com/_HK4SqX3N43k/R2dkDBVAieI/AAAAAAAAAA8/FMknUDVzIpY/S220/Avatar+V.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8253029109170022541.post-1113864849614895533</id><published>2010-06-27T20:10:00.000-07:00</published><updated>2010-06-27T20:20:11.136-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Negro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alberto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Gris'/><title type='text'>Capítulo 07: Negro</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Tanto Milagros como Solfhon lo reconocieron con sólo verlo y sin embargo sentían algo diferente, como si algo hubiese cambiado en él, no solo por su mirada más calma e intimidantemente serena o por esa sonrisa que escondía cierto cansancio sino que parecía como si el mismo olor que lo envolvía indicara una tranquilidad producto de una intranquilidad constante, una aparente falta de temor frente a un temor constante.&lt;br /&gt;Y su cuerpo evidenciaba ello, no solo por el hecho de que sus brazos se notaban mejor moldeados producto de un uso constante, sino por las ligeras cicatrices y algunas quemaduras que más parecían producto de trabajos forzados y rústicos, en vez de habérselos hecho en alguna pelea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya andaba bien cansado de tanto viajar ¿Hay algún lugar donde pueda descansar por aquí?&lt;br /&gt;- Ah… sí, hay una posada aquí…&lt;br /&gt;- Gracias Milagros, por cierto… ¿Sabes cuanto ha pasado desde que nos separamos?&lt;br /&gt;- Un poco más de un año…&lt;br /&gt;- Vaya, no lo sentí como tal, aunque los días si que eran largos.&lt;br /&gt;- Alberto…&lt;br /&gt;- ¿Mmm?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos bolsas llenas de agua, dentro de mi tórax, se suponían que debían obtener oxigeno del aire. Me hundía en el mar… estúpido… estúpido final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Aire…&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;............&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;¡Aire!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;............&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt; &lt;span style="font-size:130%;"&gt;¡AIRE!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;............&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt; &lt;span style="font-size:180%;"&gt;¡¡AIRE!!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;Sentí el suelo bajo mi espalda meciéndose presa de un fuerte oleaje y el cielo de una noche negra cargada de nubes grises derramaba una torrencial lluvia sobre mí, a penas podía abrir los ojos. Girando un poco la cabeza pude ver varios ótlanas rodeándome, un par de ellos se acercó a mí y me ayudaron a levantarme, casi ni sentía las extremidades.&lt;br /&gt;Ya puesto de pie, aunque tambaleándome, comencé a escuchar sus voces; se oían opacadas al igual que lo que veía. Un zumbido recorría mi cerebro, el cual aun no podía concentrarse en idea alguna sólo mi estomago me indicaba una gran urgencia de vomitar; en el momento en que iba a rendirme a tal urgencia, una serie de gritos llegó hasta mis oídos, no entendía porque; hasta que un rayo de luz de un centro blanco y contornos rojos me pasó casi rozando por encima del hombro derecho.&lt;br /&gt;Tal rayo abrió un hueco en la cubierta de la nave y pude sentir bajo mis pies como esta se iba hundiendo lentamente; volteé sin lentamente con el corazón acelerado del terror; nuevamente estaba con todas mis funciones mentales, debido al miedo; ese miedo que me destrozaba ante una sola idea…&lt;br /&gt;Mientras giraba pude ver como varios ótlanas eran atravesados de lleno por el rayo a través del pecho, muchos seguían corriendo unos instantes antes de caer muertos, otro lo recibían en alguna extremidad que, muchas veces, también los hacía caer solo que un poco más lejos o más cerca si es que le daba en las piernas; no tuve tiempo de siquiera sentir asco, las ganas de vomitar se me habían atorado en la garganta justo debajo del corazón que retumbaba con fuerza y pánico.&lt;br /&gt;Al final pude verlas, eran tres enormes naves triangulares de un intenso color metálico que estaban suspendidas en el aire, en cada una de las vértices que apuntaban al barco había una semiesfera con tres grandes huecos que formaban tres vértices equiláteras alrededor de un agujero que duplicaba en diámetro a los primeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentía que el miedo nuevamente iba consumirme, más el repentino dolor de mi ojo derecho me apartó de tal estado, en un primer momento pensé que me habían dado, aunque no había visto nada, pero luego noté que más que no sentir el ojo era que parecía que este se hubiese agrandado y estuviese por explotar o salir de su órbita, finalmente el dolor también hizo caer a mis ya debilitadas piernas sobre el madero inclinado; sujetando mi ojo con ambas manos y con un sudor frío escurriendo desde mi frente, traté de alzar la mirada mientras me arrastraba, casi trepando, hasta la proa, tratando de arañar la madera.&lt;br /&gt;Todo se había hundido tras de mi, estaba yo en ese pequeño pedazo de madera. Al, finalmente, poder alzar la mirada solo logré ver como un rayo se dirigía hacia mí cegándome en el proceso; fue lo ultimo que supe de lo que pasó ese día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desperté flotando en un tablón azul, con el sol directamente sobre mi cabeza, ahumándome lentamente. No sabía si había pasado, uno, dos, tres o veinte días, presumí que eran pocos por que seguía vivo aunque extrañamente no sentía ni un poco de hambre, solo sed, mucha sed.; tenía la vista cansada, por lo que  vi muy borrosa la tierra que se extendía ante mi. Volví a cerrar los ojos, seguí consiente mientras las olas me arrastraban taciturnamente, yo solo las oía y las dejaba moverme; hasta que una gran ola me saco del mar y del tablón, volé un par de metros y caí sobre la arena, no me di cuenta de lo sucedido hasta estrellarme.&lt;br /&gt;Sentí la arena húmeda sobre mi rostro, abrí los ojos y me levanté un poco; pasé varios segundos mirando la arena, era marrón, algo oscura y cobriza, pero marrón, me limpié la mejilla con la diestra y miré la arena en mi manó, también marrón…&lt;br /&gt;Me pregunté si aun estaba en Kirslor y entonces me invadió un miedo frío y angustiante ante mi segunda pregunta de día: ¿Y Milagros? Levanté la mirada violentamente, quizá buscándola, pero encontré un frondoso bosque de troncos negros y hojas verdes; eso sí, eran igual de retorcidos e inclinados como los que había visto antes. Me sentí algo aliviado pero la angustia persistía… ¿Y Milagros?&lt;br /&gt;Recorrí la costa durante horas, buscando algun rastro de civilización, buscando alguna entrada despejada en aquel espeso bosque, buscando algún objeto útil, buscando algo de agua bebible, buscando a… ¿Milagros…? ¿De nuevo?&lt;br /&gt;No tuve éxito en ninguna búsqueda, me detuve cuando el sol comenzaba a ponerse y me acerqué a los árboles buscando algo donde apoyarme; pero el solo rozar la mano ligeramente en aquel tronco casi me abre un par de herida; quedé intrigado, sus hojas estaban dentadas en el borde y se veían duras y secas. Todo el árbol era una masa de aspereza.&lt;br /&gt;Al final terminé tendido cerca al árbol y aunque hacía frío terminé por dormirme sin mucho entusiasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Milagros… Fue paulatino, como un retumbar que se iba haciendo más fuerte; pero estábamos lejos, aun estando en la misma aula, estábamos lejos y así yo no podía mostrarme ni podía tratar de descubrirla; nos separaba algo que propicie una unión…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desperté bruscamente, había, primeramente, una fuerte luz que me deslumbraba la vista y también sentía un frío en la sangre, frío que ya conocía perfectamente… Cuando finalmente mi vista se acostumbro a la luz pude reconocer unas figuras triangulares y otras redondas, eran sus naves. Me metí por entre los árboles casi gateando violentamente y me adentré en el bosque. Choqué contra los árboles, raspándome los brazos y las manos, me detuve un árbol algo alto, lo trepé, aunque mis palmas se abrieron en profundas llagas.&lt;br /&gt;Sobre la copa de un árbol, miraba. Una de sus naves descendía y me hice la idea de que desembarcaban para buscarme; sentía el terror ganando terreno lentamente… El corazón comenzaba a acelerárseme y aquel odio trataba de guiarme… me sentía desvanecer…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Milagros…  tu rostro aterrado… tus lágrimas… la sangre verde… tus lágrimas… las viseras sobre campo… tus lágrimas… mi mirada abestializada… tus lágrimas… tus lágrimas… tus lágrimas… Y tu rostro cayendo, inconsciente, aterrado… triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un precio por acercarte a alguien, algo ineludible: Siempre encontraras que ese alguien puede presentarse en una forma aberrante a la que veías o la que imaginabas. Pero aunque eso sea cierto, aunque sea ineludible; yo no quiero volver a ver esa expresión de miedo en su rostro, no quiero verla llorar de terror…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…El corazón se calma, suspiro profundamente y los espero, esta vez sin temblor alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino era tan estrecho que los cuatro grises iban en fila, uno tras otro. Seguían el rastro de sangre dejado en los árboles por mis raspaduras. Llegaron a un árbol donde las manchas de sangre subían hasta la copa, se prepararon para disparar a la copa, yo ya estaba cayendo mientras desenvainaba mi sable. Uno de ellos me miro fijamente, de frente, y luego pasó a mirar al cielo, a los árboles y al suelo mientras la mitad superior de su cabeza caía graciosamente y el resto de su cuerpo parecía no entender bien su estado antes de colapsarse.&lt;br /&gt;Los rayos rojos me rozaban mientras no dejaba de correr por entre los ásperos árboles hasta que finalmente me perdí de su vista. Dispararon al azar por entre los árboles tratando de acertarme, luego de un tiempo dejaron de disparar, sin separarse, esperando alguna reacción durante un largo y silencioso tiempo.&lt;br /&gt;Bruscamente, la cabeza del último de la fila de los grises fue a parar a la copa de uno de los árboles, gracias a mi sable, mientras salpicaba con una estela verde en su recorrido; su cuerpo cayó pesadamente, como si se tratase de un muñeco con un fuerte gorgoteo en el cuello abierto. Los otros grises levantaban sus armas y yo, saltando el cadáver, había alcanzado al siguiente gris, su torso quedó abierto en diagonal y lo pateé  hacia los árboles para librar el camino cuando aun agonizaba, oí el sonido del disparo de una de sus armas, el rayo pasó casi rozándome la mejilla izquierda, pude, incluso, sentir cierto calor. El gris pareció querer retroceder cuando le di alcance, me apuntó con su arma y yo atiné a cortarle el brazo con el cual la sostenía.&lt;br /&gt;Sus ojos fríos me dirigieron la mirada, como recopilando datos de los sucedido y echó a correr por entre los árboles. Le seguí por largo tiempo, cada vez acercándome mas a él, ya a un par de metros de él pude ver un claro más adelante; llegó primero él, luego mi sable le alcanzó las piernas mientras me estiraba lo más que podía. Su cuerpo salió volando y sus miembros se quedaron en el camino; rodó violentamente sobre el pasto verde hasta quedar en medio del claro, mirando al cielo oscuro directamente. Me acerqué presuroso y trató de lanzar un golpe con su único brazo, el cual le fue seccionado por mi arma.&lt;br /&gt;Respiraba agitadamente mientras veía el rostro del gris, quien, impávido, me devolvía la mirada, fría aunque con cierto destello vago de incertidumbre. Tenía dificultad para contener mis ansias por matarlo, pero sería casi imposible tener una oportunidad así nuevamente, mi pulso me temblaba y apretaba tanto los diente que rechinaban; finalmente, fue el gris quien rompió el silencio, con una áspera, artificial e insensible voz.&lt;br /&gt;- ¿Por qué no me matas? – me dijo dirigiendo su mirada hacía mí.&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- ¿Necesitas algo de mí?&lt;br /&gt;- … Sí, quiero saber que son, que hacen acá y porqué les temo tanto.&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- ¿Y bien?&lt;br /&gt;- Solo puedo responderte lo primero. Lo segundo es información vital en esta guerra…&lt;br /&gt;- ¿Y la tercera?&lt;br /&gt;- …La computadora principal recién comenzó a recopilar datos tuyos desde que te encontramos en este planeta, no sabemos nada de ti antes de venir aquí. Contestaré lo primero y me matarás.&lt;br /&gt;- ¿Por…?&lt;br /&gt;- Un cuerpo así es inútil para la misión, según los resultados de la computadora, mi muerte es lo más recomendable para mí y la misión, así que me mataras.&lt;br /&gt;- De acuerdo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Día tras día vivimos, día tras día existimos; van pasando las eras y seguimos buscando aquello que nos haga pensar en la muerte y nos haga temer. Así como el más insignificante de los microorganismos; aferrándose a la vida en todo momento y buscando prolongarla incluso más allá.&lt;br /&gt;Los registros nos dicen que habíamos llevado una existencia similar a la de este planeta y la tuya. Teníamos lo que llamaban “sociedad”, también lo que llamaban “emociones” pero eso y otras cosas las dejamos apartadas por la funcionalidad de nuestra búsqueda.&lt;br /&gt;Cada uno de nosotros, incluyendo generales, posee una serie de implantes en el cerebro que le permite a la computadora central de la nave tomar el control de nosotros, recopilar datos, darnos instrucciones y potenciar la actividad cerebral; lo que  más deseamos es librarnos de eso y poder movernos por cuenta propia, pero sin ello casi ni seríamos capaces de dar tan solo un paso con algun grado de seguridad. Pero “eso” es lo que nos falta, es de lo que hemos olvidado hasta el nombre…&lt;br /&gt;En nuestro planeta natal logramos construir un mundo estable a base de elementos tecnológicos; aunque habíamos consumido toda la naturaleza de nuestro mundo, incluyendo seres vivos, encontramos la forma de producir los elementos básicos para nuestra subsistencia, así nos volvimos totalmente autosuficientes.&lt;br /&gt;Poco a poco la gente fue olvidándose de cambiar las cosas, de revivir la naturaleza, de buscar nuevos mundos; ese mundo les resultaba acogedor y así fue como lentamente fue sucediendo, comenzó con las capacidades creativas de las personas, al principio parecía ser consecuencia directa de nuestra forma de vida; sin nuevas invenciones, sin nuevo entretenimiento, sin nuevas ideas; y posteriormente comenzó a afectar las mismas capacidades racionales y hasta motrices de las personas; la gente que andaba en las calles no sabían a donde iban, solo iban; todo establecimiento comenzó a ser deshabitado, los que aun mantenían cierto grado relevante de “eso” ya se hallaban viejos, muy viejos, sin fuerza y sin ganas, nunca tuvieron ganas… Pero de entre todos los que habían nacido había uno que parecía no haber sido afectado por lo que le pasara al planeta, era alguien que aun no tenía esta mirada… era un perfecto contingente.&lt;br /&gt;Él fue el que desarrolló este plan y gran parte de las herramientas de las que nos servimos; las naves, los implantes cerebrales, nuestras armas, la computadora… Un objeto con una inteligencia artificial capaz de controlar cientos de millones de sujetos, calculando cantidades infinitesimales de variables a cada instante y especialmente adaptable a una multitud de situaciones.&lt;br /&gt;Cincuenta computadoras fueron lanzadas en cincuenta naves principales, cada nave cargaba el código genético de nuestra especie y millares de piezas y planos, cada nave se desarrolló por su cuenta y cada una se fue rumbo a diferentes puntos del universo, no sabemos nada de las otras cuarenta y nueve naves… todo para buscar “eso”, cuyo nombre fue borrado intencionalmente de cada computadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- … Él lo hizo para salvar a su especie, para alejarnos de él y… para desahogarse. No hay explicación para esto último… Esa es toda la inform…&lt;br /&gt;La sangre verde salió disparada, con fuerza mientras su cabeza quedaba separada de su cuerpo; había bajado el sable sin pensarlo mucho, mi cuerpo temblaba nuevamente, todo aquel tiempo había escuchado su relato mientras él miraba al vacío, había una extraña sensación en mí, era un hormigueo detestable, caí de rodillas, viendo el cadáver y seguí con aquella extraña sensación, no entendía por qué pero, por algun desconocido motivo… me sentía culpable.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/alberto" rel="tag"&gt;Alberto&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/gris" rel="tag"&gt;Gris&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/negro" rel="tag"&gt;Negro&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8253029109170022541-1113864849614895533?l=jarz-kirslor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/feeds/1113864849614895533/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8253029109170022541&amp;postID=1113864849614895533' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/1113864849614895533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/1113864849614895533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/2010/06/capitulo-07-negro.html' title='Capítulo 07: Negro'/><author><name>JARZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051697488890479332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://bp1.blogger.com/_HK4SqX3N43k/R2dkDBVAieI/AAAAAAAAAA8/FMknUDVzIpY/S220/Avatar+V.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8253029109170022541.post-1327591865420407166</id><published>2010-06-19T21:11:00.000-07:00</published><updated>2010-06-19T21:44:49.814-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ótlana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marrón'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Milagros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 06'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Solfhon'/><title type='text'>Capítulo 06: Marrón</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Es increíble, verdad?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿El qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Como han progresado los emigrantes azules.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Bueno… ¿Todos somos otlanas, no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Sí, bueno. Pero, aun así, siempre había permanecido una gran mayoría en el continente Aunfhuas, hasta ahora.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- No hay nada que hacer, pero no han tenido problemas en acercarse a nosotros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Verde, azul. Lo que sea. No pueden volver a Aunfhuas ahora que los grises la tienen.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Pero al menos obtuvimos una de sus naves.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Hasta que sepamos como combatir en el espacio… De seguro que acabamos viviendo solo en algunas islas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Como te iba diciendo,  las infanterías ya están marchando hacia Aunfhuas y las naves están preparadas. No te imaginas la emoción de ver esas naves.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Eran como las películas de ciencia ficción?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Un poco, tienen esa forma triangular clásica pero no tienen alas. Fue difícil reforzarlas, ya sabes… no hay mucho con que construir en este planeta ¡Pero son las primeras naves tripuladas! ¡Y logramos que sean personales! ¡Y van armadas con esas armas de los grises!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿El láser?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- No es un láser,  es una partícula de corta vida que destruye toda partícula que se atraviese en su camino, no sabemos muy bien como funcionan, prácticamente solo las montamos ¡Pero es increíble!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Y pensar que hace dos años solo era teoría… … Gracias… La cuenta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Deja, yo pago… Tome.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Jo, parece que le gustas a la camarera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- No cambias a pesar de los años, en momentos como estos y diciendo cosas como esas…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Mira, mira ¿Si o no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Claro, mira sus hombros, totalmente horizontales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Y su boca… ¿No sería… deliciosa?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Ni que lo digas… Ya se metió…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¡Ahí sale otra!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- A ver, a ver… ¿Qué es eso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Su cabello es, ¿marrón? ¿Y tienen ondas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Y es bajita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Y por que ha recortado así su falda?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Sí… ¿Qué necesidad de mostrar esas redondas y carnosas piernas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Ella es… ¿verdad?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Sí, es la humana…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- …No se le puede llamar fea… pero paso de estar una noche con ella.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Un año… No los he visto desde la única batalla exitosa en Aunfhuas… si es que eso fue éxito… Escapamos, sí; nada más… A mi hermano lo encontramos entrando al mar; estaba vivo, apenas. Cuando pude conversar con él me di cuenta que había recordado lo pasado en nuestra infancia. Eso parece que lo hizo más hosco de lo que ya era, la frustración no es nada saludable para un carácter como el suyo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;De Alberto y Milagros no supimos nada, he andado buscándolos por mi cuenta… mi hermano no se interesó… cree que están muertos… y si están vivos cree que no son necesarios… “¡La guerra es nuestra!” Dijo cuando se lo mencioné. Parece que ambos fueron salvados, pero el barco de Alberto fue atacado por los grises, no hubo sobrevivientes… Pero el cuerpo de Alberto no se encontró ni en mar adentro ni en las playas… además, hay un oleaje de cuerpos de grises mutilados por cortes finos y precisos. Milagros por otro lado estaría en un pueblo cercano a la capital del continente Nemunfhas, justamente, acabo de llegar… ¡Que viaje!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El ruido de las voces que conversaban se aglomeraba en el ambiente de la estancia; los otlanas, entre dos a cuatro aunque siempre estaban los solitarios, charlaban y comían en mesas alineadas en columnas perfectamente paralelas. Las paredes mostraban suculentos platillos pintados en gran tamaño en las paredes; una de las mas anchas de estas tenía una entrada de la cual salían y entraban las meseras llevando comida. Frente a esta un entrada opuesta se habría hacia el exterior y por el cual la luz entraba fuertemente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Con un sacó de piel marrón fue avanzando el otlana por el pasillo, se sentó en un asiento vacío y sin acompañantes y esperó que viniese la camarera a pedir su orden.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Deseo un filete de cuaukhan y un kayhuren.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Sí, en seg… ¿Tú…?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Desperté en un barco que se dirigía hacia acá, había pasado tres días desde el incidente, había perdido mucha sangre y me hallaba muy hambrienta y… bastante depresiva…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;… …&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);font-family:arial;" &gt;........&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Alberto… ¿tú?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);font-family:arial;" &gt;.................................&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;¿Yo? … yo…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);font-family:arial;" &gt;.......................................................&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Tengo miedo…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);font-family:arial;" &gt;.................................................................................&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Tengo frío…… ¡Tú…!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¡Ah! …&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Había un techo azulado delante de mí, sentía como la habitación se movía lentamente, por un momento no aparte la mirada de ese techo hasta que alguien me dirigió la palabra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Al fin despiertas, has dormido por tres días… Pensamos que morirías por haber perdido tanto de ese fluido rojo que te salía… Bueno, el medico dijo que eso era “sangre” para tu especie.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Era un otlana, un tanto diferente a como era Solfhon y Sainlafhe: Su rostro era más alargado y sus hombros eran casi perfectamente horizontales, inclusive diría que su tórax era un tanto más ancho y se iba acortado, su cintura y su cadera no presentaban ningún quiebre y su cabello solo le llegaba a los hombros. Sus ropas también eran diferentes, tenía una sola pieza de un vestido largo que cubría hasta media pantorrilla y era bastante pegado al cuerpo; la pieza ornamentaría que usaba sobre los hombros no era tan llamativa y la de la cintura estaba llena de motivos complicados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Te tuvimos que cubrir con bastantes pieles por lo expuesta que está tu piel, es bastante suave, tiene un color muy inusual.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;No me había percatado… habían gruesas capas marrones sobre mi que cubrían todo mi cuerpo desnudo; no reaccioné ni en ese momento, no…Seguí oyendo con la mirada ida en su figura inusual y la mente en blanco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Es bueno que comas ahora que estás despierta, hay un poco de fruta en este tazón – dijo alcanzándome una semiesfera hueca de color azul; llena de fruta azul, verde y morada; principalmente – Si necesitas algo más hazlo saber… Sí, casi me olvido; hay algo de ropa a los pies de la cama, por si deseas salir. Tengo que retirarme.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La vi salir a paso corto por un pasillo, no había una puerta pero si lengüetas que funcionaban como cortinas. Estuve largos minutos sin moverme hasta que vi el tazón; me incorporé y lo cogí del mueble azul que había a mi lado. Lo miré durante unos instantes y finalmente cogí el fruto azul similar a una manzana que había probado en casa de Sainlafhe y Solfhon. Así, pude formular una idea y articular una palabra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Delicioso…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El cielo azul siempre me había gustado, especialmente en mar abierto; en este plantea el cielo era incluso más azul pero el agua era verde, verde azulado pero verde, preferiría ver ese cielo azulado; pero no quitaba los ojos de esas aguas: Un poco por el exceso de azul que había visto, otro tanto para ver si Alberto aparecía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;No, no era necesario que alguien me lo dijera; se que Alberto no andaría escondiéndose de mi; especialmente en la situación en la que terminamos; me hubiese buscado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La ropa que llevaba era una camiseta grande, blanca, que me llegaba hasta las rodillas, me había puesto un cinturón para sujetarlo y llevaba unas botas marrones bastante raídas. Mi otra ropa aun no secaba, ayer había llovido… Felizmente las brisas no eran muy fuertes, por que parece que ellos no usan ropa interior…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Tú… ¿Qué eres? – me dijo un pequeño otlana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Yo? – dije a la vez que me volteaba y me acercaba a él – soy una “humana”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿”Una”? Entonces… eres mujer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Sí – contesté extrañándome de su pregunta – ¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Por que no lo pareces. – Me sentí algo (muy) ofendida aunque no fuese su intención… Así que luego de mirarlo ofuscadamente durante largos segundos decidí tomármelo por el lado humorístico.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- … ¿Entonces que te parezco; un monstruo del espacio de piel blanda y de apariencia desagradable? – dije riendo un poco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Buen…– pero alguien lo interrumpió.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Sí, en efecto. – Dijo un otlana similar en estatura a Solfhon; que se apareció tras el niño – Disculpa; yo soy Senikfhen y este de aquí es mi hermano menor Soltenfhun, puede ser algo falto de tacto a veces…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- No parece el único.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Soy un hombre de ciencia, no nos vamos con rodeos, somos explícitos y realistas. Y para la ciencia eras un espécimen curioso… muy curioso. – dijo bromeando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Resultaba algo molesta ser vista como un animal exótico, tal vez era peor por estar fuera del sentido de su naturaleza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- He de suponer – continuó – que no tienes a donde ir cuando llegues…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Supongo, ni Solfhon ni Sainlafhe están en este barco ¿verdad? – contesté.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- No, Solfhon se dirige al continente del norte, a Okonanfhuas; nosotros vamos al sur, a Iutlanfhuas. Supongo que como no podrás estar sola, supongo que sí vas a venir a vivir con nosotros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Y el porqué…? – pregunté extrañada, siendo yo un ser raro para ellos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Bueno… Los otlanas siempre hemos sido seres bastante hospitalarios; pero si hay motivos: primero que nada mi familia y la de Sainlafhe son amigas desde generaciones y además… gracias a ti y a tu compañero estamos vivos, al menos debemos darles un techo como agradecimiento. No te preocupes, vamos a un pueblo tranquilo, cerca de la capital del continente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Capital del continente? ¿No tienen países?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Teníamos, hace cinco siglos surgió la primera confederación continental y ahora los países solo existen como tradiciones culturales. Te dije que éramos hospitalarios. – Me preguntaba que rasgos en sus caracteres permitía llevarse tan bien a diferencia de los humanos, y si tal vez fuesen seres más avanzados… Y recordé un inventó bastante conocido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Esperen… ¿Solfhon no tiene teléfono? Podríamos llamarlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿El qué? “teléfhono” ¿Qué es eso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Olvídalo…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Parece un nombre… – dijo Soltenfhun – Pero… ¿Cómo que va a vivir ella?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Supongo que no puede ser una mascota, –  ¿mascota? – así que será algo así como una hermana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Cómo Cianwan?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- No, ella es mayor que tú, o al menos más alta. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Familia? – me dijo mirándome fijamente con esa expresión confiada que había tenido todo ese tiempo, un tanto irritante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- … …Eso supongo…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Y… ¿Sus padres?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Bueno nuestra madre hace mucho se fue a Okonanfhuas y mi padre… bueno el es militar y partió durante el primer ataque de los grises a Aunfhuas – me sonrió tristonamente – y bueno…parece que algo lo retraso. – Tomo suavemente a su hermano de la cabeza, acariciándolo y miró a una pequeña figura que se parecía a Soltenfhun que recorría el barco tímidamente, asumí que era Cianwan.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Ya veo… Entonces nos veremos seguido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Muy seguido – me respondió el hermano mayor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- …&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;De un momento a otro había obtenido una familia, totalmente diferente a la que tenía en la Tierra. Allí los días se me iban como el caudal de los riachuelos moribundos; tranquilos, mudos, repetitivos, casi secos. Había cierto desgano en el vacío de mi hogar, sin hermanos, con padres ausentes. Para evitarlo era mejor salir con amigas, con alguien. Me he pasado la vida evadiéndome del hogar, casi como si no lo tuviera. Me era difícil pensar en uno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El viaje duró cuatro días, aunque seguí cruzando palabras con Senikfhen y Soltenfhun durante el viaje, estábamos lejos de una convivencia; había momentos en que sentía una gran apatía, muchas veces me sentía extraña a la realidad de este mundo, y lo peor es que sí lo era. Pasaba las noches con la cabeza bajo una almohada, a solas en mi camarote hasta que el mecer de las olas y mi desánimo me lleven al sueño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;En otros ratos pensaba en Alberto, la inseguridad de no saber su situación me tenía tensa al recordarlo; impaciente, casi con ganas de saltar del barco a buscarlo. No sé el porqué pero pareciera que solo en situaciones extremas, pese al dolor y a las dificultades; solo en esos momentos se le veía totalmente realizado… Lo recuerdo dando puñetazos y patadas a los demonios, cortándolos con su sable; normalmente uno se aterraría teniendo que pelear así pero él parecía sonreír por momentos… Excepto aquí, peleando aquí se veía temeroso, rabioso e incontrolable; nunca había dado esa sensación espantosa y petrificante… Y todo por los grises.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;También había momentos en los que pensaba en ellos; se parecían demasiado a los descritos en la Tierra ¿Estaríamos en la misma situación o es que el fin que buscan en Kirslor es distinto al que buscan en la Tierra? ¿Y cuál es ese fin? Esa frialdad tan antinatural, no parecían transmitir emoción alguna, no eran siquiera ralos; sus palabras mientras morían, sus gestos, sus ánimos de vivir… ¡Vacíos! ¡Huecos! Inexistentes… Creo que eso era lo que más horrorizaba a Alberto… ¿Pero por qué desde antes de verlos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Entre esos y otros pensamientos se consumieron mis cuatro días de viaje; a una semana de separarnos llegamos a Iutlanfhuas,  desembarcamos y nos instalamos en un pueblito cercano a la costa luego de atravesar un bosque fácilmente transitable; el pueblo en cuestión era similar al que había dejado. Las casas eran similares e igualmente estaban distribuidas en hileras, solo que la gente parecía estar en más actividad, se veían otlanas azules y verdes caminar por las calles. Era un ambiente acogedor y a la vez se sentía ajeno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Poco a poco esos sujetos con quienes convivía se fueron convirtiendo en una especie de familia para mí. Senikfhen resultó ser bastante irritante muchas veces… pero era oportuno a la hora de hacerte enfadar. Soltenfhun nos tenía a mí y a Cianwan jugando con él, juegos similares a los terrestres, así mismo los juegos  con Cianwan; la forma de tratarme de los tres y su forma de pensar aunque un tanto diferentes, me hicieron llegar a concluir que psicológicamente eran similares a los humanos… a pesar de que la biología nos distinguió notoriamente. Fue un particular momento de calidez, una de esas pocas cosas que no voy a querer olvidar de este planeta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Pese a que Senikfhen quiso correr con todos los gastos me busqué un empleo para pagar parte de las necesidades del hogar; si aquí también se maneja dinero, aunque los otlanas no parecen tener mucho apego a los lujos. Como decía conseguí trabajo, en el restaurante del pueblo; recuerdo que el uniforme me quedaba demasiado grande, aprendiendo a usar aguas, hilos y unas herramientas un tanto raras logré reducir el tamaño del traje y lo modifiqué un poco… Creo que llegaron a tildarme de vulgar por recortar el largo de la falda y hacerla más suelta, pero no podía caminar con la falda ajustada hasta los tobillos, como ellas gustaban de usar. Con el dinero extra juntamos materiales y con ayuda de Senikfhen y algunos amigos lograron hacer un baño para humanos… ¡Al fin!, no me gustaba nada improvisar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Se hizo un año pacífico, muy pacifico… y como tal, llegó el momento de acabar el año.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Era de noche en el último mes (de catorce) del año, casi todos dormíamos pero el grito de una otlana de avanzada edad irrumpió en los sueños de cada habitante del pueblo. Varios hombres y mujeres salieron a ver que le sucedía a la señora, bastó con salir y alzar un poco la cabeza para verlo, también yo lo vi desde mi ventana y fue una visión que heló cada célula de mi ser… Las luces rojas se acercaban a través del bosque.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Me invadió un enorme pánico y no tuve tiempo siquiera de reflexionar o reaccionar, me desmayé; recobré la conciencia los pocos minutos, me habían recogido y tendido sobre mi cama, un sudor frío brotaba de mis poros. Cogí el baúl de toscos acabados que había manufacturado, rebusqué entre las ropas que había hecho yo misma y al fondo encontré, doblada cuidadosamente, las ropas que me dieron en Aunfhuas y apoyado en un rincón oscuro de la libación, ya lleno de polvo, el báculo de sombras, irónicamente, aun reluciente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Vistiendo el traje y portando el báculo salí apresurada; las luces rojas habían cesado y la noticia del acercamiento de los grises se había corrido, la gente corría, no en tumultos desesperados, sino en grupos organizados llevando objetos que puedan ser útiles para el combate o para tratar a los heridos, aunque ante esas armas no había mucha oportunidad de hacer alguna de las dos cosas. Un grupo que se había adelantado al bosque confirmó que era un grupo pequeño y que no había general que los comandase; quizá solo fuesen un grupo de exploración, pero iban muy bien armados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Un conjunto de hombres se juntó con sus huoyayes en mano, frente al bosque; llegué y tomé posición con el resto. Tampoco éramos un grupo numeroso, a penas una veintena y aunque los grises eran menos que la mitad de nosotros todos sabían que eran muy rápidos y que ante sus armas, los huoyayes eran juguetes. Esperamos durante largas horas y como aquella vez sentimos sus pasos, como aquella vez hubo un silencio escalofriante que carcomía mis nervios, como aquella vez no vi venir las luces rojas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Ninguna me buscaba pero ya había perdido ante su sola presencia, dos otlanas cayeron con el pecho atravesado, algunos ligeramente heridos y unos pocos ilesos. Los grises saltaron de su escondite y avanzaron sin temor, sin ardor, sin animo y sin desanimo. Yo estaba pasmada, mi cuerpo no podía ni temblar; no había más que un sudor frío, unos ojos vidriosos y esas imágenes… ¡Esas malditas imágenes que se repitan en mi cabeza con un poder hipnótico! ¡Esa imagen bestial de Alberto, esas frías suplicas una y otra ves, la sangre verde una y otra vez, con un grito arrancado violentamente su tiempo! Y el miedo… ¡El miedo a la bestia que consumió a Alberto! No… ¡El miedo a encontrar esa imagen monstruosa en mí también!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Desplomándose a mi lado izquierdo cayó Senikfhen con un hueco en el hombro, y por primera vez mis ojos siguieron algo, su sangre azul brotaba lentamente mientras el gris se cercaba sin titubeos sin siquiera verme con esos ojos negros; se acercó a pocos metros de Senikfhen, el cual temblaba y trataba de retroceder torpemente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El arma apuntó a su cabeza… y volaron sesos por el aire… pero sesos con sangre verde. Fue como un simple reflejo, una reacción inconsciente; el báculo giró entre mis dedos mientras mi cuerpo giró ligeramente hacia él gris, por primera vez me miró mientras mi brazo se estiraba con violencia. Tres cuartos de su cabeza salieron volando, su cuerpo se desplazó medio metro antes de caer, los fragmentos de su cráneo y partes de su cerebro llegaron mucho más lejos y en más de una dirección, y yo seguía con la misma expresión pávida con la que los vi llegar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Parecía que la batalla se hubiese paralizado, ambos bandos me miraron como esperando algo. Quise sentir asco, quise querer gritar, quise quebrarme pero… nada; tal como con los demonios, nada. No le encontraba problema al matar… Y eso sí me espantó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Un par de lágrimas quiso escaparse de mis ojos pero el zumbido de la luz roja rozando mi oído me distrajo de mi congoja. Fui a matar al gris que disparó el arma… y lo hice, al igual que con los grises restantes. El ver cubierto de verde mi traje me recordó a Alberto. Me di cuenta que él era pasional en las peleas; ya sea por miedo, odio, honor, orgullo diversión… pero yo… no tengo el más leve cosquilleo, no… yo…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Gracias – me dijo Senikfhen mientras se lo llevaban al hospital y una brisa fresca se alzó por mi espalda y vi como atendían a los heridos, como recogían y cargaban a sus muertos, pero sobre todo vi sus rostros alegres por vivir un día más y dolido por aquellos que no podrán vivir más.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Rompí a llorar y me derrumbé en el suelo, durante largos minutos mis lágrimas recorrieron mi rostro, un poco frustrada, un poco enojada pero más que nada fueron lágrimas de alivio porque, al fin y al cabo, tenía un buen motivo para pelear, para matar… finalmente, quería protegerlos. Y sonreí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Y… bueno, llegaron otras naves pero me encargué yo sola, creo que el problema sería si viene un general o una horda de ellos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Parece que no has descansado tanto como pensé…pero ¿Para que es ese aro en tu oreja? – le preguntó extrañado el otlana a la humana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¡Ah! ¿Esto? Es que como el rayo me dejó un hueco en la oreja y se me veía mal me hice un aro para llenar el vació… Creo que me queda bien.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Bueno… Nunca había visto un adorno como e…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El grito de una otlana rompió el hilo de la conversación entre Solfhon y Milagros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Odio cuando esa señora grita… - dijo la humana a regañadientes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Por que solo lo hace cuando hay indicio de los grises.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Salieron a afuera con prisa; tres naves sobrevolaban sus cabezas y se internaban en el bosque, a desembarcar. Un escalofrío sacudió a Milagros y a todo otlana que viese el cielo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Nuevamente se había preparado un grupo ante el bosque, Milagros y Solfhon se hallaban entre ellos, preparados para recibir su ataque y sin embargo quedaron sorprendidos: tres explosiones se sucedieron unas tras otra, asumieron que se trataban de las naves; sin demora las luces rojas volaron por el cielo y algunas llegaban a salir del bosque, todos fueron a resguardarse tras rocas, árboles o muros. Poco a poco el número de luces rojas fue disminuyendo hasta que cesaron. Milagros fue la primera en salir de su refugio, y también en ver el espectáculo que sorprendió a todos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Salió un general gris, con prisa, con el cuerpo lastimado y sin un brazo, a poco de haber salido una figura tras él le cercenó la cabeza, el cuerpo cayó sin hacer mucho ruido, el ser tras él era de pie blanda y algo trigueña, con los brazos con algunas cicatrices, la musculatura más desarrollada de la que Milagros recordaba al igual que la longitud del cabello. En la diestra el sable de luz y en zurda un arma de los grises. Alberto subió su mirada y esbozó una leve sonrisa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/milagros" rel="tag"&gt;Milagros&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/solfhon" rel="tag"&gt;Solfhon&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/otlana" rel="tag"&gt;ótlana&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/capitulo+06" rel="tag"&gt;Capítulo 06&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/marron" rel="tag"&gt;Marrón&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8253029109170022541-1327591865420407166?l=jarz-kirslor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/feeds/1327591865420407166/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8253029109170022541&amp;postID=1327591865420407166' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/1327591865420407166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/1327591865420407166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/2010/06/capitulo-06-marron.html' title='Capítulo 06: Marrón'/><author><name>JARZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051697488890479332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://bp1.blogger.com/_HK4SqX3N43k/R2dkDBVAieI/AAAAAAAAAA8/FMknUDVzIpY/S220/Avatar+V.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8253029109170022541.post-5789173022210998563</id><published>2010-06-13T17:57:00.000-07:00</published><updated>2010-06-19T21:41:31.327-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 05'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Milagros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alberto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sailanfhe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Grises'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Verde'/><title type='text'>Capítulo 05: Verde</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Esos ojos, los he visto antes… esos grandes y negros ojos, los he tenido muy cerca; centenas, millares, millones. Y su piel gris la he sentido pegada a mí, rodeándome completamente. A mí… a Mónica… ¡Déjennos! ¡Déjennos a todos! ¡Apártense, maldición! ¡Desaparezcan! ¡Los mataré, les digo, los mataré si no se van! … Entonces… ¡Entonces mueran! ¡MUÉRANSE…!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¡Alberto! – Dijo Sainlafhe despabilando al chico de su largo titubeo – Revisaré la zona más adelante, ustedes esperen aquí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- …&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¡Alberto!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Lo siento, te esperaremos; no te preocupes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Su mano sudorosa sujetaba fuertemente la empuñadura del sable con aparente temple, sin embargo viendo detenidamente la hoja del arma se podían ver ligeros temblores cada cierto tiempo. Milagros por su parte llevaba la guardia baja sin dejar de mirar un tanto preocupada a Alberto, en la cintura de ambos había un huoyay el cual les resultaba un tanto dificultoso de sujetar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El silencio se rompió con el sonido de unas pisadas, Milagros cogió firmemente su báculo y se puso en guardia mientras Alberto miró con odio y miedo hacia el tupido pasaje, los pasos fueron acelerando y la cantidad de ellos fue aumentando haciendo que la adrenalina en los jóvenes recorriera su torrente sanguíneo preparándolos para pelear. Los pasos cesaron tan pronto se escucharon al borde del bosque; Los humanos trataban de distinguir alguna forma entre los troncos sin éxito mientras el nuevo silencio carcomía sus nervios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Los dos disparos fueron repentinos, Milagros a penas si pudo levantar su báculo a tiempo pero Alberto había logrado desviar el rayo rojo con la hoja de su arma. Los grises saltaron de entre los árboles, eran más de una decena y apuntaban sus armas principalmente a Milagros mientras Alberto se abría camino hacia su derecha; ráfagas consecutivas fueron directo al cuerpo de la chica, la cual logró protegerse con su arma mas la fuerza de los ataques terminó por desequilibrarla y cayó de bruces sin posibilidad de cubrirse, los grises al verla reducida se separaron rápidamente y dejaron a uno de ellos vigilando a la humana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El brillo plateado del arma de los grises resplandecía frente a sus ojos mientras un pequeño agujero, en una redondeada superficie, amenazaba con terminar con su vida; tras la cabeza redondeada, las alas del arma se abrían divergentemente cubriendo la zona del antebrazo de los grises &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mientras la visión de Alberto se anublaba la de Milagros temblaba junto con su cuerpo; el potente disparo del huoyay terminó por despedazar el cuerpo de aquel que vigilaba a Milagros, ella volteó para ver a Alberto rodeado con el huoyay destrozada a un lado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Presurosa se levantó a tratar de ayudarlo con desesperación; Alberto sumido en el terror había soltado la espada al verse rodeado. Otro grupo salio al encuentro de la chica y por su detrás un rayo le alcanzó la oreja izquierda, perforándosela y produciendo una fuerte hemorragia. Milagros se detuvo en el acto tratando de parar la hemorragia mientras caía de rodillas viendo a Alberto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Ha soltado el arma.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(¡Cállense!)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Hay que matarlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(¡Muéranse!)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Rápido,  y luego a ese otro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(¡¡Déjennos en paz!!)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Durante unos segundos su mente fue olvidando todo recuerdo, fue olvidando su nombre y su especie, fue olvidando como hablar y olvidó a todos los que conocía; sólo le quedó ese enfermizo e iracundo deseo de matar a los grises.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Al borde de las lágrimas la chica cerró los ojos esperando la muerte con tristeza, pasaron los segundos y esta no llegaba y fue entonces que su pena se vio opacada por un silbido, el silbido del sable de Alberto cortando el aire.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Todos los que lo rodeaban salieron volando mientras su sangre verde saltaba hacia el cielo, Alberto rugía mientras saltaba entre la sangre y cercenaba la cabeza de un gris en el aire para luego lanzarla contra otro que le dirigía la mirada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Por un lado del prado y por otro, la sangre verde salpicaba azulosos árboles y hierbas, mientras la chica oía, sin atreverse a mirar, coma la carne era desgarrada y como los grises discutían.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Es muy violento y demasiado fuerte para nosotros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Deberíamos retirarnos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- No puedo reaccionar debidamente, es extraño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Mi circulación se acelera, no entiendo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Nos matará.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Suéltame.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La chica lentamente abrió los ojos y alzó la cabeza. En su delante; Alberto mantenía a un gris en el suelo, sujetándolo de la cabeza, mientras esté agitaba los brazos y pateaba, sin mucha desesperación, queriendo sacarse a Alberto de encima; Alberto ignorando estos gestos clavó con violencia su sable en el vientre del gris haciendo que su sangre salga expulsada cual chorro de regadera llenando de verde el cuerpo del joven humano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Alberto miró con fijeza a Milagros y esta no pudo dejar de mirar, con incredulidad, sus  ojos embravecidos y perdidos, mirada peor que la de cualquier bestia depredadora, durante largos segundos se miraron sin cambiar de gesto hasta que unas silenciosas lágrimas salieron de los ojos de la chica a la vez que de su boca salía una saliva espumante para caer inconsciente casi al instante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Las luces rojas de dentro del bosque llamaron a Alberto quien se dirigió presuroso a donde estaban los grises.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Cada vez que veía esa abultada cabeza y esos ojos negros su cuerpo se lanzaba a destrozarla y dejarla sin vida, con lo que fuese; los degollaba con el sable, lanzaba rocas a sus rostros e inclusive atacaba con sus puños y dientes; atravesaba con violencia los estrechos caminos entre un árbol y otro, esperando dejar de encontrárselos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;                      &lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;….&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;.........&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;...&lt;/span&gt; ¡MUÉRANSE!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div  style="text-align: center;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;                                                             &lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;...............................................&lt;/span&gt;                                                 ¡LÁRGUENSE! ¡DESAPAREZCAN!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div  style="text-align: center;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¡NO…! ¡YA BASTA!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;                      &lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;.................&lt;/span&gt;                       ¡SANGRA, SANGRA!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div  style="text-align: center;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;                                                      &lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;..........................................&lt;/span&gt;                                           ¡MUERE, MUERE Y CÁLLATE!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div  style="text-align: center;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¡¡DESAPAREZCAN, TODOS!!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La sangre había comenzado a dejar de manar de su herida, tomando conciencia sintió ese particular olor metálico y una capa de líquido cálido sobre el lado izquierdo de su rostro. Trató de incorporarse mas sus fuerzas le flaqueaban y cayó estrepitosamente contra el suelo, manchando sus ropas de sangre. Jadeante, cogió su báculo y lentamente se incorporó; A duras penas se sostenía. Su andar era tambaleante y los mareos le eran constantes, le  faltaba el aire y sólo el báculo le sostenía. Y aun así con paso torpe pero decidido, Milagros, fue avanzando por entre los árboles y más adelante por entre los cadáveres grises y los charcos verdes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Los sentimientos mezclados en su mirada intimidaban a ambos espectadores, miraba a uno tendido en el suelo con su dura piel azulada bastante magullada, rápidamente se centró en el otro que sostenía su brazo partido que no dejaba de sangrar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Alberto se abalanzó sobre el gris, este logró esquivar el ataque saltando hacia atrás y cayó a de pie sobre el suave césped, el sable de Alberto no tardó en podarlo al volver a intentar rebanar el general gris.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;No había tiempo para reflexionar, el extraño ser avanzaba sin darle tregua al gris quien se extrañaba de las habilidades de aquel ente. Utilizaba aquella lámina de metal para tratar de volver a cortarlo y a la vez lanzaba patadas y arañazos, inclusive parecía que quisiera morderlo.  Con cada ataque avanzaba buscando acorralarlo, se acercaba cada vez más y ya sentía que el filo de aquella arma le rozaba el abdomen. Trató de coger su arma que llevaba colgada en la parte trasera de su cinto, sólo cogió la mitad; su arma ya había sido cortada antes que su brazo. El miedo es ajeno a estos seres y era eso lo que más aterraba a Alberto, a Jonh Rey.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Sainlafhe apenas podía ponerse en pie; mientras la batalla entre Alberto y el gris se libraba este fue arrastrándose buscando un refugio, logró llegar hasta los árboles y se apoyó en uno de ellos sujetando su pecho abierto con su delicada carnosidad expuesta. Su respiración agitada dejaba entrever su estado de temor mientras se asomaba la cabeza con sumo cuidado para presenciar la pelea pero sin tener que perderla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Una figura ensangrentada y tambaleante entró en escena, Sainlafhe la vio pasar a su lado, apoyada en su báculo y trató inútilmente de detenerla cogiéndola de la pantorrilla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El gris vio que un nuevo ser se acercaba lentamente, aunque notó sus heridas también notó su enorme parecido con su rival actual; decidió no arriesgarse más y emprendió retirada,  se internó en el bosque alejándose del claro y del poblado. Alberto lo siguió a buen ritmo, a su vez Milagros trató de acelerar su paso aunque cada vez se sentía más mareada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Alberto… ¿Qué fue eso? ¿¡Que eres!? ¿Hasta donde me arrastrará seguirte? Loco ¿Para que vinimos a este infame mundo azul? Pareciera que quisieras morir… Y a la vez que quisieras matar… ¿Por qué nosotros? Ven… ¡¡ALBERTO!!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Trató de alejarse de su enemigo, de perderlo y agotarlo, pero fue él quien terminó agotado de tantas vueltas. Al final terminó perdiéndose y aunque recorrió muchas curvas no había logrado ni alejarse un kilómetro del claro. Vislumbró la salida del bosque y con presteza salió de entre los árboles. Un  gran barranco se abrió frente a él y las torrentosas aguas verdes, en el fondo, le presentaban un peligroso salto aunque el cause era bastante despejado. Su perseguidor salio armado, jadeante y rabioso; al verlo pensó que podría morir y mecánicamente pensó en como matarlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Alberto se abalanzó contra su enemigo y clavó su sable en el hombro sano de del gris; este no emitió ningún sonido y se limito a retroceder quedando a al borde del precipicio. Trató de sacar su sable mas el gris presionaba sus músculos tratando de mantener sujeto a su rival mientras iba retrocediendo hacía la enorme caída.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¡¡ALBERTO!! – Rompió el silencio una voz femenina.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;¿Mi nombre? …Alberto Soler, tengo… no sé si dieciséis o diecisiete. Se suponía que era humano, con una vida normal, aburridos días y una existencia común. Creía que debía hacer algo algún día para remediar esa vida, pero… ahora estoy tratando de acercarme un poco a lo que quería alejarme. Es extraño, yo… yo… ¿Qué hago aquí?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La bestia reaccionó a mal tiempo, Alberto giró su cabeza para ver como los verdes ojos de Milagros resaltaban con la sangre roja que embadurnaba buena parte de su cara; sin entender del todo lo que pasaba, su cuerpo cayó hacia delante jalado por el gris que caía hacía las aguas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;De manera casi instintiva se cogió del borde sin soltar su sable, el gris, sin poder sujetarse, cayó cuando su herida terminó de deslizarse por la hoja del arma.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Especie desconocida, carácter explosivo e irracional, tampoco es instintivo; aunque es capaz de usar su raciocinio y sus instintos. Es como los ótlanas, prima eso a lo que renunciamos, se sugiere indagar sobre esta especie.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Caigo hacía un río, el sangrado es incesante, cero por ciento de probabilidad de supervivencia. Envío final.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Los dedos del humano no aguantaron más que unos segundos y comenzó a caer al vacío. La mano de Milagros logró asirlo durante unos instantes; Alberto se dispuso a hablarle, mas ella caía rendida ante el mareo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Cae del pico, acelerando; la montaña rusa más vertiginosa. Desde la cola lo veo sonreír en la cabeza del ofidio fulgurante. Vienen las nauseas, la sangre falta y se contraen los pulmones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Cuando la tarde roja se volvió azul la oscuridad de su ser consumió la realidad. En silencio, en ceguera; me despedazo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El tercero, Sainlafhe, tomó a Milagros del tobillo, echado sobre el césped no pudo advertir como la tierra del acantilado se deslizaba y resquebrajaba hasta ceder, para que finalmente los tres cayeran cerca de veinte metros hasta las violentas aguas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Los grises, de haber recordado… de haber recordado antes; espero poder hablar con mi hermano, si vivo… ¡Oh! La nave ha de estar por aquí, tengo que sobrevivir para que la capturen, tengo que… maldición… el dolor…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mientras el agua invadía sus pulmones y el cauce lo arrastraba hacia el mar, Alberto vio como Milagros, con el báculo amarrado a la cintura, y Sainlafhe caían inconscientes. Lentamente sus cuerpos salían a flote. Recordó lo que había pasado en el bosque, pero poco o nada le perturbaba; más pensaba en el rostro de Milagros cuando lo vio así, el miedo que le había producido. Trató inútilmente de nadar luego de enfundar el sable, más su visión se ennegreció y consumiendo lo poco que le quedaba de aire salió a flote inconsciente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El cielo se fue oscureciendo mientras llegaban al mar; apenas vivos, un tanto muertos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/alberto" rel="tag"&gt;Alberto&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/capitulo+05" rel="tag"&gt;Capítulo 05&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/verde" rel="tag"&gt;Verde&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/grises" rel="tag"&gt;Grises&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/milagros" rel="tag"&gt;Milagros&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/sailanfhe" rel="tag"&gt;Sailanfhe&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8253029109170022541-5789173022210998563?l=jarz-kirslor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/feeds/5789173022210998563/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8253029109170022541&amp;postID=5789173022210998563' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/5789173022210998563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/5789173022210998563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/2010/06/capitulo-05-verde.html' title='Capítulo 05: Verde'/><author><name>JARZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051697488890479332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://bp1.blogger.com/_HK4SqX3N43k/R2dkDBVAieI/AAAAAAAAAA8/FMknUDVzIpY/S220/Avatar+V.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8253029109170022541.post-8273561744979470143</id><published>2009-01-01T00:31:00.000-08:00</published><updated>2010-06-13T11:11:52.307-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sainlafhe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Milagros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 04'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alberto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Solfhon'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Grises'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Gris'/><title type='text'>Capítulo 04: Gris</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Las hojas crujían bajo sus pies conforme avanzaba bajó los azules árboles que apenas dejaban ver los rayos del sol. El silencio era casi absoluto, interrumpido sólo por su andar y su respiración; no sabía porque pero algo lo llamaba a internarse cada vez más profundo en el bosque.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¡Solfhon! – Le llamaba la voz de su hermano desde atrás – ¡Solfhon! ¿A dónde vas?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Ni él lo sabía, sólo corría entre los troncos chuecos, árboles serpenteantes en ángulos casi rectos hasta las frondosas copas de hojas romboides. Ya cerca del claro Solfhon distinguió una luz multicolor y poco después la vio Sainlafhe.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¡Hermano, no hay que acercarnos a las luces, recuerda lo que le pasa a la gente que las ve! – Pero Solfhon no escuchaba y salía al claro, Sainlafhe corrió a pique y trató de derribarlo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Un joven, y pequeño, Solfhon miraba atónito una extraña nave enorme que flotaba en lo más alto del cielo; frente a él una pequeña esfera de luces multicolores rotaba sobre sí. Sainlafhe estaba anonadado tendido en el suelo a pocos centímetros de los pies de su hermano.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;La nave brilló con una luz blanca y comenzó a descender lentamente mientras la esfera luminosa comenzó a subir, los ótlanas perplejos quedaron enceguecidos antes de que la nave llegue a tocar tierra.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Ahora Sainlafhe estaba solo, sin memoria de lo ocurrido años atrás, apreciando a un general gris; con el miedo recorriéndole el cuerpo. El cuerpo del gris era más alto que el de sus soldados pasando por mucho el metro y medio; aun así, su altura menor a de los ótlanas no le quitaba lo intimidante; vestía una ropa brillante y apenas azulada que dejaban sus manos y cabeza al aire, con hombreras plomas y un cinturón bajo el no tan prominente estomago, y cuyas vastas se confundían con unas extrañas botas coniformes. Su rostro gris y esponjoso con enormes ojos negros que triplicaban el tamaño los de un ótlana; sus ranuras verticales en medio rostro que le servían para respirar, los dos pares de líneas paralelas que parecían arrugas bordeando una prominente barbilla, por las cuales emitan un sonido grave, no entendible para Sainlafhe, y que igualmente captaban los sonidos y su enorme cráneo desprovisto de vello alguno. Daban una imagen que ya se había hecho temible entre los ótlanas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;La alargada nave pasaba fácilmente los cuatro metros de altura en la ancha y redonda culata mientras el pico a duras penas si pasaría los dos, se asemejaba a un globo plateado algo alargado, mientras el picó desaparecía arrastrado hacia los adentros de la nave, el joven Sainlafhe se levantaba y veía salir unas figuras diminutas de entre una intensa luz y tras ellas una figura de igual proporción, pero de mayor tamaño.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Paso a paso las figuras descendieron de la entrada metálica y el último de ellos, el más alto, se acercó lentamente hasta posarse frente a Sainlafhe. El cuerpo no le respondía mientras sus ojos se perdían en los enormes ojos del gris. Sin más el gris lo tomó de la cara con la punta sus alargados dedos. Sainlafhe sintió como su cuerpo se elevaba del suelo y como lenta pero fuertemente su cráneo era presionado; tenía deseos de gritar, pero el miedo no lo dejaba. Mientras sus ojos se engrandecían y sus pupilas se retraían su respiración aumentaba.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Por más que Sainlafhe deseaba su respiración no podía calmarse, no sabía por que pero eso siempre le ocurría cuando veía a un gris. Solfhon huyendo con los demás, Alberto y Milagros peleando en el bosque con el ejército de los grises y la textura de las manos de los grises. Esas ideas pasaron por la cabeza del ótlana fugazmente en medio de su titubeo y con la misma fugacidad desparecieron.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;El gris lo miraba pacientemente, para él no era más que un saco de silicio, estaba esperando que su ejército volviese pero al ver su demora consideró la idea de pelear sin mucho ánimo, tan sólo para acelerar las cosas; en ese momento,  Sainlafhe levantó su pesada arma.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Se trataba de un cañón delgado sujeto a una placa casi redonda y gruesa la cual servia de eje para un tambor cargado de un extraño mineral azul; bajo la placa en la parte exterior cerca al cañón sobresalía un gatillo sujeto por dos barras delgadas que permitían el ingreso del dedo medio de la mano y por el otro extremo una correa para asegurar el arma a la muñeca; toda el arma era de un color azul casi negruzco. Los ótlanas la denominaban huoyay.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Fue un disparo impresionante, pero muy tardío. El gris llevaba la mano izquierda empapada de sangre azul oscura cuando el enorme proyectil atravesó su cráneo de lado a lado; su cadáver cayó en seco frente a un inconsciente y moribundo Sainlafhe con una gran herida en el lado derecho del pecho, que no dejaba de sangrar. Sólo así, ante los dos cadáveres Solfhon reaccionó.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;La enorme nave estallaba mientras un ótlana salía de entre los árboles. Al verlo, Solfhon notó que se veía diferente a los demás: más grande, mas poderoso, más brillante; a su diestra un arma similar al huoyay, pero mucho más pequeño, expulsaba un delgado hilo de humo que ascendía al cielo; a la vez que un aró azulado giraba en el índice de su mano libre a gran velocidad.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Estaba seguro de estar destinado a que fuese bueno con ese tipo de armas, desde que la vio se sintió atraído a su estilo peculiar para atacar. Los filosos aros azules tenía la parte interna recubierta de un material plástico y una pequeña parte plastificada por ambos lados para no cortarse a la hora de sostener el arma.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¡Los grises nos van a matar, Solfhon! – dijo un ótlana deteniéndose detrás del mencionado.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¡Calla! – Dijo Solfhon algo alterado – los que nos han seguido son una diminuta fracción de todo el ejercito que vino por nosotros.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¡Pero tus kasi no podrán derrotarlos! – Dijo el ótlana refiriéndose a las armas de Solfhon, eso le causó gracia.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;“Los kasi son las armas más complicadas de manejar” pensaba para si Solfhon “Pero… luego de haber visto su máximo potencial, no pude desecharlas como arma”&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;En cada dedo tenía un kasi y cada kasi era del tamaño de su puño. Con dos movimientos de sus brazos los aros, girando a una velocidad inverosímil, volaron por los aires describiendo diferentes curvas; aun yendo por el frente, los grises no pudieron advertir del ataque y si bien algunos pudieron esquivar los kasi ya sólo quedaban cinco soldados de la docena que había ido.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Los aros habían quedado incrustados en diferentes partes del cráneo de los grises caídos, mientras la sangre verde comenzaba a borbotear de las profundas hendiduras en la carne.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;El ótlana tras de Solfhon no se quedó a verlo, siguió corriendo considerando a Solfhon ya muerto. Los grises avanzaron sin inmutarse por sus compañeros caídos mientras Solfhon sacaba más kasis de entre sus ropas. “Eso es lo problemático de esta arma” se decía entrecerrando los ojos y calculando el lanzamiento.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Tras un ligero zumbido sólo un gris seguía a la carrera, evitando el último de los kasi dio un salto que casi igualaba su altura sin darse cuenta de que Solfhon levantaba un huoyay. Los enormes ojos negros mostraron el poco terror que podía expresar antes de que su cráneo fuese despedazado por el violento disparo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- No me gusta… – se decía Solfhon – no me gusta está arma, es demasiado escandalosa. Pero es más práctica que un kasi.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;A lo lejos, la silueta de lo que era una embarcación marina se alejaba con los ótlanas que habían escapado a bordo; Solfhon miraba hacia el bosque esperando que salgan los humanos y su hermano, preocupado particularmente por este último.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Sainlafhe creía que sería lo último que vería antes de morir, esos ojos negros y fríos; únicamente se lamentaba de su muerte, de su corta edad y de su poca fuerza.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Aún a pesar de los años pasados, Sainlafhe no parecía ser más fuerte en comparación al gris; poco después de haber disparado vio con horror como al cañón de su huoyay le habían arrancado el cañón sin problema aparente; trató de voltear buscando al gris, aun así salió volando luego de un potente golpe en la espalda. Cayó sobre el pasto y sin restar suficiente aceleración por el choque fue rodando y dando brutales vueltas de campana hasta llegar a estrellarse contra un árbol.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;El brillo del sol le llegaba nublosamente a los ojos, al borde del desmayo trató de rendirse y no pudo. Con el rostro rajado y la sangre ensuciándole el rostro, Sainlafhe, oyó un gritó que destrozó toda la tranquilidad del bosque e inmediatamente se levantó del suelo y cojeando fue desesperadamente hasta el árbol más cercano; por instinto, por miedo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Incluso el gris sintió grandes deseos de irse; pero no lo hizo, nunca obedecían a sus instintos. Parvadas de lo que parecían aves salieron volando de los árboles chillando del miedo; había sido un grito que ningún ótlana podría emitir, se sentía cargado de un enorme y desesperado deseo de matar.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;“Eso… ¿eso habrá sido un grito humano? Es espantoso” pensó temerosamente Sailanfhe al recuperar la compostura, miró al frente y el gris le devolvió la mirada sin mucho entusiasmo y con el mismo ánimo fue a matar al ótlana, Sailanfhe dio media vuelta tratando de encontrar refugio en el bosque pero fue jalado con fuerza y premura de los cabellos haciéndolo caer en el suelo. Mientras caía miró a ambos lados buscando su arma; sus ojos mostraban confusión, inseguridad y sobre todo miedo. Los ojos del gris lo vieron sin importancia mientras el estomago azul del ótlana recibía un pisotón hundiendo a este en el suelo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Posándose obre su cuerpo, el gris, aplastó el brazo izquierdo de Sainlafhe; con tal violencia que rompió su exoesqueleto y le destrozó los músculos y cartílagos haciendo salpicar su sangre sobre la vegetación azul. Quiso gritar pero ya no podía emitir ruido alguno, mientras trataba para sus adentros de aferrarse a la vida vio como el puño del gris descendía hacia su pecho y entendió que iba a morir.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Esa tarde que persiguió a Solfhon, Sainlafhe, despertado por unos segundos y vio el cielo azul y el sol blanco y una figura más que despegaba; él sabía que era un kripstol, su hermano se lo dijo segundos antes de volverse a desmayar.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Con un ligero movimiento de su dedo el kasi salió rumbo a los grises sobrevivientes; sus cabezas fueron cercenadas mientras trataban de levantar sus armas, pesadamente cayeron sus cuerpos borboteando sangre verde y poco después sus cabezas con rostros inexpresivos; el kasi fue detenido por el dedo del ótlana salpicándolo con algunas gotas de sangre&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Sin presentarse. El ótlana que veía Solfhon estupefacto, se había acercado a su moribundo hermano y tras ponerle las manos sobre su herida la había hecho sanado; minutos después Solfhon, con su hermano desmayado descansando el sus faldas, lo vio mostrar sus amplias alas, despegar y despedirse; al ver los ojos de su hermano, Solfhon le dijo entusiasmado: “Un kripstol apareció… y antes los grises… y te mataron… pero él…” y Sainlafhe se volvió a desmayar.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Luego de eso Sainlafhe no recordó nada y dejó de creer que puedan existir alienígenas y kripstoles; por miedo, no por incrédulo. Y Solfhon se cayó todo, por miedo a no ser escuchado.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Dicen que la gente recuerda todo antes de morir, eso dicen; yo no lo creía, pero no creía en muchas cosas. No sé por que tengo esa imagen de un kripstol ahora… – Fue como un golpe; las imágenes, las escenas, y los sentimientos regresaron a su mente cual golpe violento, despechado y sarcástico. Los ojos de los grises, la nave, sus miedos, su sangre, su muerte – Ya veo… eso… me es… … odioso. En mis últimos días de vida mi mundo racional se viene abajo, me pregunto cuanto tiempo recordaré… Pero ahora que lo recuerdo ¿Porqué fue a Solfhon? ¿Qué tenía Solfhon? Ese día encontramos un pedazo de karoi, no es muy usual por estas  zonas. Luego de unos años Solfhon se hizo un collar con eso y desde entonces… la lleva siempre en el cuello… ¡Todo esto por una baratija sin valor como esa piedrita amarilla! Bueno… tal vez valga algo y no lo sepa… Es estúpido sentir la muerte tan lenta – se dijo Sainlafhe, en sus adentros, en una fracción de segundo mientras el gris rompía su duro exterior.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Ni Sainlafhe, ni el gris lo vieron venir; cuando ambos se dieron cuenta Sainlafhe estaba bañado en sangre verde y el gris tenia el brazo abierto en dos desde la mano hasta el hombro. Sainlafhe estuvo a punto de arrepentirse de salvarse de la muerte al ver a su salvador. El gris cayó a un lado de Sainlafhe cogiendo su brazo mientras era observado por una criatura de piel blanda, con espada en mano y dispuesta a atacar al menor movimiento.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Su respiración era forzada e irregular sus dientes agresivos mostraban dos pares de colmillos poco desarrollados y su mirada; su mirada era semejante a la de un animal rabioso, se veía en sus ojos unas desesperadas ganas de matar al gris y miedo, miedo del gris.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Cual animal salvaje, Alberto, miraba al gris con odio y miedo; pero con más odio que miedo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/alberto" rel="tag"&gt;Alberto&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/sainlafhe" rel="tag"&gt;Sainlafhe&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/solfhon" rel="tag"&gt;Solfhon&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/milagros" rel="tag"&gt;Milagros&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/grises" rel="tag"&gt;Grises&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/gris" rel="tag"&gt;Gris&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/capitulo+04" rel="tag"&gt;Capítulo+04&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8253029109170022541-8273561744979470143?l=jarz-kirslor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/feeds/8273561744979470143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8253029109170022541&amp;postID=8273561744979470143' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/8273561744979470143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/8273561744979470143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/2009/01/captulo-04-gris.html' title='Capítulo 04: Gris'/><author><name>JARZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051697488890479332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://bp1.blogger.com/_HK4SqX3N43k/R2dkDBVAieI/AAAAAAAAAA8/FMknUDVzIpY/S220/Avatar+V.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8253029109170022541.post-5903428213377499051</id><published>2008-10-25T19:11:00.000-07:00</published><updated>2010-06-13T11:11:38.622-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sainlafhe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Milagros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rojo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 03'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alberto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Solfhon'/><title type='text'>Capítulo 03: Rojo</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Las botas no eran muy altas, unos pantalones cortos y poco sueltos cubrían sus muslos bien formados a su edad y una blusa que se veía muy pesada y que resultaba muy ligera bajo la cual había un polo negro; componían la vestimenta de Milagros. Así la vio salir Alberto, luego de haber llamado a Solfhon a pedido de ella.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- El agua es segura – le dijo Milagros desperezándose con el cabello ligeramente húmedo – aunque no creo que debas usar los artículos de limpieza.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Que bueno que estés más feliz – le dijo sonriéndole mientras levantaba su ropa para ingresar a bañarse.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Aun tenemos que hablar seriamente – le dijo en tono alegre pero ligeramente amenazante mientras se cruzaba con él, Solfhon subió la puerta y Alberto se perdió tras la gelatinosa pantalla.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;El ótlana se dirigió a la entrada nuevamente, Milagros, dejando su vieja ropa raída a un lado, fue ha acompañarlo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Todos los grupos del norte han desaparecido, estamos en una isla en medio de la destrucción. ¡Tenemos que escapar!&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Lo sé, pero los “humanos”  – le dijo Solfhon con Sainlafhe a su lado frente a varios ótlanas – recién han llegado. No podemos abandonarlos. Además no tenemos medios para escapar.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Me cuesta creer que esas criaturas de piel débil puedan hacer algo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- A los que enfrentamos también son de piel débil, pero de fuerza y armamento superior al nuestro – les dijo Sainlafhe.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- No importa, la cuestión es que tenemos que abandonar este lugar, nos tienen rodeados. ¡Tenemos que hacer algo!&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¡Los humanos nos salvarán! – exclamó Solfhon.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¿¡Como crees que ellos con sus extrañas armas podrán vencer a todo el ejercito que se nos viene encima!? – Les preguntaron varios ótlanas mientras la mayoría comenzaba a desesperase.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Ellos…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¡Nosotros lo haremos! – Dijo Milagros haciendo callar al gentío – Hemos enfrentado demonios, hemos vagado en el Infierno y hemos estado a punto de morir. No sé por que estamos aquí. Pero… ¡Confió en Alberto! Y sé que somos capaces de pelear contra algún enemigo que se considere fuerte – “¿confío?” se preguntó ella en sus pensamientos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Aun así… - trató de contestarle uno de los presentes.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- No hay nada que discutir, cuando el enemigo venga nosotros los cubriremos mientras huyen, se supone que eso vinimos a hacer – “Se supone” resonó en su mente.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Y nosotros – dijeron Sainlafhe y su hermano seguros y expresando alegría.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Los ótlanas se retiraron de a pocos, desmembrándose lentamente la masa que conformaba el poblado, se fue fragmentando en silencio con unos cuchicheos a la distancia totalmente ininteligibles.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Los hermanos se quedaron viendo a la joven que aun reflejaba un semblante serio y seguro que despareció bruscamente; luego de un suspiro suyo,  su expresión  fue reemplazando su seguridad con cierta preocupación.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Cuando Alberto salga de bañarse nos tienen que decir que sucede – les dijo a los ótlanas los cuales afirmaron con un gesto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Milagros regresó al interior de la viviendo algo cabizbaja hasta llegar a la puerta del baño tras la cual pudo oír la voz de Alberto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Milagros… – le dijo el del otro lado – diles que me abran la puerta, por favor.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Espera un momento – le respondió ella y luego le señaló la puerta a Solfhon que ingresaba a la morada con su hermano tras él.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Solfhon abrió la puerta, tras ella, Alberto con una camisa sin mangas, un pantalón y botas de colores derivados del marrón; salía con el cabello húmedo y con su antigua ropa colgada del hombro.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¿Les parece si hablamos mientras comemos? – les dijo Sainlafhe a los humanos. Milagros asintió y Alberto la vio extrañado.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¿Aun no lo han dicho todo? – le preguntó a Milagros.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Les faltó lo mas importante – dijo avanzando tras los ótlanas y dejando a Alberto algo confundido yendo tras ella.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Estarían llegando mañana a primera hora, a menos que algo los retrase, lo cual dudo. Son sólo un batallón, pero un general va con ellos. Y no tenemos armas del ejército. – Les decía Sainlafhe a Milagros y Alberto sentados alrededor que una mesa con la forma de una pirámide invertida y que los humanos  se preguntaban como no se balanceaba.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- En pocas palabras – dijo Alberto – mañana, a penas amanezca, tenemos que pelear.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Sí.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Maldición – dijo Alberto e igualmente lo pensó al verse sin el mínimo de descanso luego de haber salido del Infiernillo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Lo siento, - dijo Solfhon sacando algo de un aparador que exhalaba un aire frío y el cual cumplía la función de un refrigerador – solo hay frutas. Ayer nos acabamos las carnes.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Tampoco pensamos que tendríamos que guardar comida – le dijo su hermano con sosiego.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Luego de lavar una multitud de frutas, en un lavabo con un caño en el centro, apuntando hacia arriba, y con rendijas en los bordes que servían de desagüe, las sirvió en la mesa como si esta fuese el plato.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Las sillas era idénticas a las de la sala de arriba y en lugar de un paisaje la cocina estaba adornada de comestibles. La gran mayoría sin preparar, habían frutos que no eran azules, aunque ninguno se vio de algún color calido habían verdes, marrones, morados y muchos de colores difíciles de definir. Se veían trozos de carne de un color marrón que hizo pensar a Milagros y a Alberto en un buen trozo de carne de res. Estas imágenes se reflejaban en tres paredes dejando la última para todos los aparadores y extraños electrodomésticos que, a fin de cuentas, cumplían muchas de las funciones de los aparatos humanos y hasta más.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Sainlafhe y Solfhon comenzaron a comer tomando una fruta cada uno y llevándose a la boca masticando con su par de dientes que cubrían toda la zona bucal, uno arriba y otro abajo. Alberto les siguió, cogiendo una fruta azul que se asemejaba a una manzana, Milagros lo imitó tomando el mismo fruto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;De forma casi simultánea mordieron el fruto y no demoraron en expresar el placer que sentían sus papilas gustativas ante aquel sabor nunca antes probado, más delicioso que algún sabor terrestre. No tardaron en ser los principales comensales y sin disimulo comían vorazmente las frutas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Los ótlanas si bien pensaron que era algo tosca su forma de comer, también creyeron que así debía de ser la forma de comer humana y siguieron comiendo a su ritmo. Los humanos tardaron en salir de su trance por la fascinación con la comida. Tras recomponerse de la experiencia se levantaron de la mesa y agradecieron la comida.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Parece… que quedaron muy satisfechos – les dijo Solfhon, algo sorprendido por su voracidad mientras su hermano limpiaba los desperdicios.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Nunca habíamos probado una comida así de deliciosa – dijo Milagros un poco avergonzada, Alberto miró a un lado y asintió con la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Espero que no les afecte si nos acompañan a la azotea, sería bueno que viesen algo – dijo Sainlafhe mientras dejaba caer los desperdicios a través de un tubo al lado del lavabo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Milagros y Alberto recordaron el embrollo en el que estaban, sin mencionar palabra alguna siguieron a los ótlanas, otra vez por la rampa circular. Ya arriba Sainlafhe abrió la primera puerta del ala izquierda dentro de la cual había una rampa más, aunque recta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Los cuatro subieron por la rampa hasta llegar al techo de la casa totalmente despejado y rodeado con un muro algo alto para Alberto y Milagros pero bajo para los ótlanas. Los hermanos miraron con tristeza el paisaje mientras que los humanos lo veían con suma sorpresa.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Tras las casas aledañas se podían ver los rastros de destrucción. Las viviendas a lo lejos se veían desquebrajadas y muchas ya habían colapsado, otras parecían incluso haber explotado quedando solo los cimientos quemados y los restos desperdigados por la calle y estrellados en las casa que las rodeaban. A lo lejos difícilmente distinguible por una ligera niebla se veía un bosque por el norte, hacia otros lados el pueblo destruido se extendía por todos lados. En ese momento, en el bosque, se vieron destellos rojos. Alberto comenzó a sudar frío.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Solfhon recordó que durante su infancia él y su hermano habían encontrado en ese bosque lo que tanto anhelaban los grises, hasta ahora los ótlanas no habían logrado darle un uso práctico a aquel mineral; sin embargo, parecía tener un gran valor para los grises. No se atrevía a decirlo por su hermano, Sainlafhe lo había olvidado, el trauma fue demasiado para él.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;El día que encontraron un fragmento, fue el día que supo de la vida alienígena y de la vida después de la muerte, sabía que era su culpa, el se fue corriendo con aquel fragmento hacia el bosque y su hermano no tuvo otra opción más que seguirle. Mientras el sol se ocultaba regresó al presente notando el rostro confuso de su hermano y la perplejidad de los humanos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Mientras el sol se ponía nadie dijo nada, hasta que la luz desapareció del cielo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Creo que todos aquí necesitamos descansar – dijo sacando a cada uno de su trance – los llevaré a su habitación si desean – les dijo a los humanos cortésmente – Aunque hay un pequeño inconveniente…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¡Una cama! – dijeron Alberto y Milagros casi al unísono al entrar en la habitación de huéspedes. Si bien antes habían dormido en el mismo ambiente, nunca habían ocupado el mismo mueble.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;La ajetreada mañana que se avecinaba, el agitado día que habían tenido, el cansancio de la batalla en el Infiernillo, que sentían había sido ayer y un profundo sentimiento mutuo, acabaron por hacerlos terminar espalda contra espalda en la oscuridad de la habitación.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;La cama estaba unida al suelo y era bastante elevada; a sus pies ya hacían dos pares de botas caídas, alumbradas por una pequeña ranura en la parte superior de la pared contraria a la puerta de la  habitación que dejaba entrar un poco de la luz lunar que eventualmente se combinaba con el fulgor rojo del bosque.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Alberto no podía conciliar el sueño, el brillo rojo lo mantenía tenso; Milagros tampoco dormía, se sentía muy preocupado por su acompañante. Dudosa logró formular su pregunta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¿Sabes porque vamos a pelear? – dijo ella mirando la pared.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Para proteger a los ótlanas – le dijo, sin estar convencido de su propósito.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt; - Nos temen, Solfhon y Sainlafhe no, pero si los demás habitantes.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Si ellos estuviesen en la Tierra también serían temidos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;-  Vamos a matar, Alberto – dijo apagadamente – los grises no son inmortales.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- No hay mucha diferencia, al final, me imagino, también tendrán algo similar al alma. – le dijo ganando seguridad.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¿Crees que merecen morir? – le dijo Milagros preocupada.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Sí – dijo sin titubear.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¿¡Por qué!? – dijo exaltándose ligeramente.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Por que con sólo mencionarlos siento que la piel se me escarapela y la presión se me baja. Cuando algo me indica su presencia, siento miedo de…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¿…Morir? – le dijo ella algo molesta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- No, miedo de que te mueras – dijo Alberto con seguridad – miedo de que todos mueran.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- No es necesario ser tú para sentir ese miedo, yo lo sentí en el Infiernillo y lo siento ahora – dijo Milagros en tono melancólico.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Lo siento, es mi culpa. Duerme – Alberto se acomodó  la frazada gruesa con la que se tapaban y cerró los ojos, a pesar de demorar en dormir, no quiso volver a abrirlos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Milagros tenía los ojos vidriosos, los cerró con fuerza dejando salir un par de gotas saladas que mojaron sus pómulos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Él la abrazaba y la juntaba a su cuerpo mientras besaba su rostro y ella reía llena de dicha antes de juntar su labios. Mientras el sol se ponía, una pesada niebla los envolvía y él la soltaba lentamente para luego alejarse. Apenas pudo ver su espalda irse subiendo una ladera, Milagros lo siguió, a través de la niebla que la enceguecía hasta ser abrumada por una fuerte luz.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Ante ella se desplegaba su habitación, tal cual la había dejado; su cama, su equipo de sonido, su armario y sus ropas; todo estaba allí, podría haberse quedado a descansar, pero recordó que él se había ido dejándola atrás. Dudó; ella quería quedarse en su habitación y olvidarse de todo. La puerta, la puerta la llamaba y la tentaba a abrirla; aun sabiendo que no habría retorno, giró la perilla temblorosamente y ante ella no había nada.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;De entre la nada apareció un camino blanco bajo sus pies, era recto y luminoso, más adelante se veían los recodos de caminos retorcidos y aparentemente difíciles de transitar; mas allá vio la espalda de él. Lentamente, andaba por el camino recto, paró en seco como si hubiese sentido su presencia; dijo “ven, sígueme” sin voltear siquiera y ella lo siguió, por que no había algo más que seguir.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;El camino recto y amplio se veía fácil de recorrer y lo era, comparado con los otros caminos angostos y retorcidos, en pendiente y subida. Sus pies la guiaban tras él mientras apreciaba los difíciles caminos que no seguía y mientras los apreciaba se dio de cara contra el camino.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Pensó que se había caído, pero al ver bien se dio cuenta que este se elevaba en una pendiente con un ángulo recto por la cual él seguía caminando, aunque ahora en vertical y Milagros lo veía sin poder seguirlo. Volteó pensando en regresar por el camino y tomar otro, pero el camino de retorno había desaparecido e iba desapareciendo rápidamente.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;No pasó mucho para que el camino la alcanzara y desapareciera bajo sus pies, ella parecía desaparecer en la nada; sintió terror y cerró los ojos sin poder emitir sonido alguno, cuando se dio cuenta estaba sobre la espalda de alguien, con un par de manos sosteniéndola bajo sus muslos y con sus brazos alrededor del cuello de su salvador; al abrir los ojos se dio cuenta que era él, era Alberto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Perdón, – dijo él – el camino es algo difícil, mas adelante es peor, pero… resiste por favor.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Sonrió y ella se acurrucó en su espalda antes de ver el camino mas enredado de todos con pendientes de ángulos graves, espirales, vueltas y formas extrañas; concentradas en espacios compactos que mostraban un camino casi interminable y que se perdía en la oscuridad; luego de ver esta imagen se durmió placidamente.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;El sueño se volvía más borroso cada cuanto que se hacía más consciente, al terminar de despertar no tenía nada claro; pero estaba feliz de que Alberto estuviese a su lado aún dormido. La luz que entraba del sol matinal se veía reluciente y clara; “¿hermoso día para una hermosa batalla?” pensó Milagros sonriendo con una sonrisa triste, se acurrucó nuevamente, esta vez en la espalda de Alberto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Las batallas no son hermosas – se dijo tratando de volver a dormir con algo de miedo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Poco después Alberto se despertó con el sonido de la primera explosión y Milagros simuló seguir dormida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/alberto" rel="tag"&gt;Alberto&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/milagros" rel="tag"&gt;Milagros&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/sainlafhe" rel="tag"&gt;Sainlafhe&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/solfhon" rel="tag"&gt;Solfhon&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/capitulo+03" rel="tag"&gt;Capítulo+03&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/rojo" rel="tag"&gt;Rojo&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8253029109170022541-5903428213377499051?l=jarz-kirslor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/feeds/5903428213377499051/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8253029109170022541&amp;postID=5903428213377499051' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/5903428213377499051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/5903428213377499051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/2008/10/captulo-03-rojo.html' title='Capítulo 03: Rojo'/><author><name>JARZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051697488890479332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://bp1.blogger.com/_HK4SqX3N43k/R2dkDBVAieI/AAAAAAAAAA8/FMknUDVzIpY/S220/Avatar+V.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8253029109170022541.post-4299468516378806417</id><published>2008-10-13T21:02:00.000-07:00</published><updated>2010-06-13T11:11:26.112-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sainlafhe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Milagros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 02'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cían'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alberto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Solfhon'/><title type='text'>Capítulo 02: Cían</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Las casas tenían un detalle sencillo y sobrio con ventanas circulares transparentes, entradas sumamente espaciosas y sin puertas, escalonadas por piso con un cincelado redondeado; la más alta llegaba a los tres pisos de altura y, obviamente, en diferentes tonos de azul; ya sea muy claro, oscuro o tonos intermedios.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Inclusive las angostas veredas relucientes cual espejo y el ancho camino desprovisto de todo cuidado, áspero y similar a una trocha eran azules, el primero más claro que él otro, aunque eso no presentaba mucho contraste.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;De un extremo de los caminos la figura de las estatuas azules de dos personas se alzaba y por el extremo contrario un cráter de pequeña dimensión donde Alberto y Milagros miraban asombrados el panorama que se abría ante ellos y eran casi enceguecidos por el abuso del frío color, mientras Sainlafhe esperaba a que ambos reaccionasen.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Alberto fue el primero en reaccionar y comenzó ha caminar lentamente y sin pausa en rumbo a la estatua azul que se erigía, Milagros lo siguió temerosa por la reacción de este y su expresión que combinaba el espanto con la alegría.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Por las ventanas varios pares de ojos negros se agrupaban para mirar a Alberto y a Milagros, pero el primero de ellos no le dio importancia a dichas miradas ni en lo más mínimo. Milagros por el contrario miraba las casas constantemente y sentía toda la presión de los extraños ojos que en ella se clavaban.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Sainlafhe los siguió al final de la cola sin la menor emoción en ello, él sabía el motivo de la sorpresa de Alberto y no era para más, tenía muy buenos motivos para sorprenderse.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;La estatua era de un azul ligeramente claro aunque poco brillante, parecía hecha de algún tipo de piedra a simple vista pero al tacto se asemejaba más a la textura de los cristales; sin embargo, más llamativo que la composición de la estatua eran las personas esculpidas. Alberto y Milagros veían la estatua de un hombre, su cara la conocían a la perfección; sin embargo, su cuerpo tan bien entrenado en un principio les hizo dudar su identidad.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Creo que me deberías explicar esto, Sainlafhe – le dijo Alberto mientras Milagros daba la vuelta a la estatua dirigiéndose a la otra.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Justamente pensé que tú lo sabrías&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¿Creías que sabría que había una estatua mía aquí? – le dijo Alberto algo fastidiado, Sainlafhe le contestó con un gesto de desconcierto, gesto que Alberto no entendió muy bien&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Además… no eres solo tú… - dijo señalando la otra estatua cuya espalda daba hacía la espalda de la estatua de Alberto, era una mujer y Milagros se había quedado absorta viéndola.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¡Milagros! – dijo Alberto al ver la estatua de esta tal y cual la veía allí presente.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Alberto y Milagros se hallaban estupefactos, por su lado Sainlafhe se sentía fastidiado viendo las estatuas y luego a los jóvenes humanos. Después de todo, su visión del mundo se había tornado confusa en muy poco tiempo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Profeta… – mascullo el ótlana para si mismo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Hermano – le dijo otro ótlana saliendo de su hogar – ¿ahora crees?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- No estoy tan seguro, Solfhon – le respondió este.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¿Hermanos? – dijeron Alberto y Milagros casi al unísono saliendo de su trance.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Sí, ¿acaso los humanos no tienen hermanos? – les preguntó Sainlafhe bastante extrañado.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Ah… sí… – dijo Milagros algo avergonzada – pero no pensé que los ótlanas los tuvieran – Alberto no quería admitir su ignorancia, pero también había pensado como Milagros.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Creo que será mejor que pasemos a mi casa – dijo Sainlafhe señalando un pequeño edificio de dos pisos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Los pasillos eran altos y algo estrechos, toda la casa era un enorme pasillo con diferentes puertas las cuales ni Alberto y Milagros veían como podían abrirse.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Subieron a través de una rampa circular que formaba un aro si se veía desde arriba, para Milagros y Alberto subir era algo dificultoso por lo empinada de la subida, pero a los ótlanas parecía no costarles.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;En la planta alta el pasillo terminaba ante una puerta que debía dar a la habitación cuyas ventanas daban a la calle exterior. Sainlafhe se acercó a la puerta seguido de su hermano y quitó un seguro de alguna especie de madera y la puerta se hundió en el suelo a través de una ranura.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Tanto a Alberto como a Milagros les pareció inusual dicha puerta, ya que claramente se notó su composición gelatinosa mientras se hundía. La estancia de adentro carecía de adorno alguno y por primera vez veían algo no azul ya que el piso y el techo eran de un blanco brillante.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Las cuatro paredes estaban adornadas con pinturas de un paisaje azul, en ella se podían ver accidentes geográficos comunes para los humanos como montañas y quebradas, sin embargo habían también formaciones extrañas como regiones rocosas que se elevaban enormemente como estacas procedentes del mismo punto o una especie de montaña invertida. Todo cubierto de rica vegetación azul, de hojas de formas extrañas, como ovaladas, pentagonales y semicirculares.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Mientras Alberto y Milagros veían atónitos el paisaje a su alrededor, los ótlanas les acercaban unos asientos que hacían recordar a los rodillos de hilo con la excepción que estos carecían de algún hueco, Milagros y Alberto trataban de sentarse mientras agradecían, viéndose forzados a casi escalar los asientos que resultaban un tanto altos para ellos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Creo que es justo que yo les cuente mi historia – dijo Sainlafhe – ya que ustedes me han contado la suya.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Eh… - tanto Alberto como Milagros pensaban que no era necesario pero prefiriendo no ser groseros para los ótlanas no objetaron nada y sólo Alberto habló – si así deseas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Y mientras Sailanfhe comenzó narrar, comenzó a recordar vividamente aquel día, en la entrada de su hogar.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Hacía un mal tiempo pero Sailanfhe esperaba aun noticias sobre la invasión; se había alistado en el ejercito de su continente, Aunfhuas, y esperaba ansiosamente que lo llamasen a prestar servicio. Como muchos de los de su época era ateo, por lo cual el suceso que vivió fue un shock bastante fuerte para él. Allí, viendo las espesas nubes y sintiendo el frío viento sobre su reluciente rostro, se le apareció en un haz de luz, que le hizo temer en un principio pensando que era un ataque de los invasores, apareció con forma de ótlana, con las alas extendidas hacia el cielo que parecían hechas de carne delgada y que fueron desapareciendo, era un kripstol, lo que los ótlanas conocen tradicionalmente como un sirviente de Kustor. Sailanfhe estaba más pávido que cuando pensó que era atacado. Había cierto grado alegría en el kripstol como si acabaran de contarle un chiste.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Muy buenas – dijo a Sailanfhe al ver que no reaccionaba – está por suceder la primera caída, en ella encontraras aquello que permita hablar todas las lenguas, guárdatelo. En la siguiente caída que será en pocos días llegaran los salvadores, cuando los veas dales de comer lo que te guardaste y ayúdalos en lo que puedas. Se que no te es grata mi presencia, pero no puedo hacer nada para cambiar la realidad de las cosas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Y con un haz de luz igual de intenso que el primero volvió a desparecer no sin antes mostrarle una expresión burlona a Sailanfhe. Cuando este aun no había terminado de procesar lo ocurrido cuando una luz en el cielo fue aumentando de tamaño hasta convertirse en una enorme estaca que fue hundiéndose en medio de la calle; el viento golpeó con fuerza por todos lados y Sailanfhe tuvo que cubrirse y apoyarse en el borde de la entrada de su hogar para no ser arrastrado, lis vidrios se quebraron mientras la tierra temblaba también con fuerza. Cuando todo se hubo detenido había quedado la estatua con las figuras humanas y en su base las cápsulas que Sailanfhe cogió al acercarse; se vio rodeado de curiosos que preguntaban que había pasado y no le quedó más que aclarárselo a todos, lo creyentes lo llamaban elegido y profeta, los escépticos se extrañaron de sus palabras pero no sonaban menos extrañas que lo estaba pasando.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- No me molestaré si se ríen de mi historia – dijo Sainlafhe, aunque el era el único al que parecía causarle gracia; había un gesto de desdén hacia si mientras narraba, su historia le desagradaba; para él, era un mal chiste.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Lanzó un suspiro al aire o al menos algo parecido a ello mientras Alberto y Milagros lo veían extrañados ya que parecía costarle terminar su relato.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;-  Pocos días después, ustedes llegaron – les dijo el ótlana.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¿Cómo fue que llegamos precisamente? – le preguntó Milagros algo extrañada.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Por lo que se pudo apreciar en el cielo debieron haber llegado como un meteorito caído del cielo, describían un ángulo similar y se podían apreciar de la misma manera desde la tierra.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- … – Tanto Alberto como Milagros no entendían como habían llegado precisamente. Sin embargo, Alberto sabía que él había tenido algo que ver con ello, el dolor en su ojo derecho antes de venir no parecía haber sido en vano.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Me imagino que ya han de estar cansados – dijo Sainlafhe – la noche ya se acerca, de seguro quisieran tomar un baño.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Ah… claro – dijo Alberto mirando a Milagros y viendo que ella también se alegraba de que existiese el baño en aquel planeta – pero… no tenemos muda para cambiarnos – dijo Alberto haciendo notar sus ropas raídas y sucias.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- En realidad…– dijo Solfhon – Si las tienen. – dicho esto Sainlafhe parecía volver ha renegar.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- ¿Cómo? – dijeron los humanos algo extrañados.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Supongo que un kripstol lo habrá dejado, pero hay un par de mudad de ropa en la habitación de los huéspedes que están hechas para humanos, aunque a mi me parecen de muy mal gusto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Al decir esto Alberto y Milagros cayeron en cuenta de que sus trajes diferían mucho comparados a los de los ótlanas. Ellos iban cargados de prendas; parecían llevar varias túnicas y una tela bastante rígida sobre el cuerpo que resaltaba los hombros. Además tanto Sainlafhe como Solfhon llevaban una prenda similar a una falda larga y ancha y botas que se perdían bajo estas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Bueno – dijo Solfhon – yo voy por sus ropas, hermano, ve llevándolos al cuarto de baño, por favor.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Bien – le respondió su hermano y les hizo una seña para que Milagros y Alberto lo siguiesen, así lo hicieron y bajaron a través de la rampa curva hasta llegar a una puerta a su derecha, Solfhon salió de la entrada izquierda.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Aquí tienen – dijo Solfhon entregándole a Milagros y a Alberto unas prendas marrones que resultaban ser muy ligeras y que a pesar de resultar poco familiares se veían mas similares a las ropas humanas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Entra primero, Milagros – le dijo Alberto mientras Solfhon abría la puerta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Está bien, pero… ¿sabes que hacemos aquí? – dijo ella quien aun no terminaba de asimilar la idea del planeta extraterrestre. Alberto se limitó a negar con la cabeza mientras Milagros desparecía tras la gelatinosa puerta y Solfhon la subía con una polea al lado de la entrada y volvía a asegurarla.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;- Nos avisas para bajar la puerta – le dijo Sainlafhe a Alberto quien se sentó al lado de la entrada del baño y asintió mientras los hermanos ótlanas salían a la entrada de su hogar a hablar con otros de su especie que se notaban preocupados, por la situación, en sus voces.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Alberto también pensaba en las situaciones que se sobrevenían, había permanecido en calma porque no hace mucho que él y Milagros habían estado en situaciones similares de las cuales desconocían en su totalidad y que ahora su conocimiento era parcial.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Mientras reflexionaba recordaba sus casos de cambio de personalidad que había pasado, sentía ese lado suyo dormido pero latente, se agarró el ojo derecho mientras se preguntaba: “¿Por qué vinimos aquí? ¿Para que vine?”. Trató de oír en lo profundo de su ser, mas no hubo respuesta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;El baño también era totalmente azul aunque como los baños humanos estaba cubierto de un material liso. Sin embargo carecía de inodoros y lavabos. Milagros supuso que los ótlanas debían de tener otras habitaciones para ello y no le dio más importancia. En el baño solo había una pequeña alberca rectangular al ras del suelo y de poca profundidad para lo cual requería uno de echarse totalmente para sumergirse en el agua. Al lado había un pedestal sobre el cual había una tela algodonada la  cual le parecía a Milagros una toalla con materiales de limpieza.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;  Milagros comenzó a desvestirse, quitándose el raído chaleco de encima y la falda bajo la cual un pantaloncillo a la medida denotaba sus finas curvas. En ese momento pensó si el agua sería igual en ese planeta se acercó al borde de la alberca y vio el líquido, transparente. Introdujo la mano de a pocas y no sintió nada. Finalmente la probó para luego pasarla y así concluir que era una mezcla de hidrogeno y oxigeno igual o muy similar a la terrestre.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Al quitarse el calzado notó el trozo de tela con el cual se había vendado el muslo, al desamarrarlo vio que la herida había desaparecido como si no hubiese existido. Recordó que en ese momento se había sentido diferente; tal vez, más valiente; no, ella estaba mas confiada. Se afirmo a si misma que en ese momento creía mas en ella y que sus pensamientos eran menos evasivos que antes. Sonrió mientras terminaba de desvestirse.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Alberto desistió de sus intentos de comunicarse con su yo interno, que bien sabía era Jonh Rey, aquel arcángel del que tanto hablaban tanto ángeles y como demonios. Al volver su vista a la puerta gelatinosa pudo notar cierta traslucidez y a través de la cual pudo ver la figura del cuerpo desnudo de Milagros entrando en la alberca.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Luego de estar absorto unos segundos en la vista reaccionó y volteó la mirada con una expresión timorata y con la mente en blanco, producto de la turbación. A pesar del tiempo que habían pasado juntos de forma forzosa ninguno de los dos se había molestado en declarar sus sentimientos aunque resultasen evidentes para el otro, debido a la situación tan tensa de antes, no habían tenido tiempo para su relación.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Y ahora en este planeta extraño, Alberto, sentía que las cosas no serían muy diferentes, pero se dio cuenta que ahora estaban los dos solos. Comenzó a divagar en pensamientos románticos que sabía muy bien que posiblemente no se cumplirían pero con tal de alejar su mente de los problemas se dejó llevar para tener unos minutos de felicidad.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;El agua estaba a temperatura media y se sentía una pequeña corriente notando que el agua entraba y salía constantemente por unas rendijas en el fondo de la alberca. Milagros frotaba su cuerpo para limpiarlo ya que no se atrevía a usar los extraños artículos de limpieza de los ótlanas que de seguro eran prejudiciales para un humano.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Enjuagaba su cabeza constantemente y lo siguió haciendo hasta que la sintió libre de suciedad alguna, se sentía relajada y sin ganas de salir de la alberca a pesar de ya estar completamente aseada. Lanzó un suspiro al aire renegando para si de sus problemas, pero  recordó que no estaba sola.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/alberto" rel="tag"&gt;Alberto&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/capitulo+02" rel="tag"&gt;Capítulo+02&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/cian" rel="tag"&gt;Cían&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/milagros" rel="tag"&gt;Milagros&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/sainlafhe" rel="tag"&gt;Sainlafhe&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/solfhon" rel="tag"&gt;Solfhon&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8253029109170022541-4299468516378806417?l=jarz-kirslor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/feeds/4299468516378806417/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8253029109170022541&amp;postID=4299468516378806417' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/4299468516378806417'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/4299468516378806417'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/2008/10/captulo-02-can.html' title='Capítulo 02: Cían'/><author><name>JARZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051697488890479332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://bp1.blogger.com/_HK4SqX3N43k/R2dkDBVAieI/AAAAAAAAAA8/FMknUDVzIpY/S220/Avatar+V.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8253029109170022541.post-6144722600781620723</id><published>2008-05-26T11:06:00.000-07:00</published><updated>2010-06-13T11:09:20.911-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ótlana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 01'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Milagros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Kustor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alberto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sailanfhe'/><title type='text'>Capítulo 01: Azul</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Sus conciencias habían perdido el sentido, lo único que recordaban era el monumental derrumbe que sobre ellos se había sucedido. No tenían muy en claro quienes eran ni para que existían. Ella recordó que lo amaba y de allí en adelante todos sus recuerdos se sucedieron, él no recordaba pero al abrir los ojos ante el cielo azul toda su mente se aclaró.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;El cielo era muy azul, tan azul como el mar, más azul que cualquier cielo de la Tierra, y las nubes también tenían un tono azulado. Él, Alberto, se extraño de esto; miró el suelo, también era azul, trató de moverse y no pudo. De soslayo vio a Milagros inconsciente bajo su brazo.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;Se alegraba de que estuviesen bien, trató de entretenerse con las nubes pero una repentina y espesa niebla le impidió ver cualquier cosa, rendido decidió también entrar en letargo.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron varias horas hasta que Milagros lo despertó, Alberto deseaba seguir su sueño pero prefiriendo estar al lado de Milagros no demoró en despertarse; sintiendo que su cuerpo se podía mover, pesadamente pero se movía, se sentó mirando a Milagros frente a frente.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué fue lo que hiciste? – Le preguntó Milagros preocupada por el extraño lugar, aun rodeados de la niebla, trataba de mirar a cualquier lado.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;- No lo sé – contestó él, aun sin despabilarse – sé que no estamos en el Infierno, pero no estoy seguro de que estemos en la Tierra.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;- ¿Puedes ver algo con esta niebla? – Le dijo Milagros incrédula y extrañada – apenas si te veo a ti.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;- No es eso, me desperté antes de que la niebla viniese. El cielo es muy azul, y las nubes son celestes y hasta el suelo es azul, ¡parece que todo es azulado! – Dijo frotándose los ojos y terminando con una risa que finalizó con un bostezo.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;- Creo que deberíamos tratar de salir de aquí – dijo Milagros comenzando a gatear a tientas y dándose cuenta que se hallaba en un especie de hoyo muy superficial – Es un hoyo ¿Tu también te sientes pesado, no?&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;- Sí, el cuerpo también me pesa – dijo Alberto pensando en lo del hoyo – ¿hoyo? ¿Podríamos estar en un cráter?&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;- ¿Cráter? ¿Por qué un cráter? – dijo ella extrañada y poniéndose de pie lentamente.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;- Puede que estemos en un planeta extraterrestre y que hayamos caído del cielo – dijo Alberto de forma jocosa sin levantarse y señalando hacia el cielo.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;- ¿Extraterrestres? – Dijo Milagros casi burlonamente – ¿eso existe?&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;- Sabemos que existen los ángeles y los demonios, nos enfrentamos a ellos, estuvimos en el Infierno y desaparecimos de allí ¿Por qué no habrían alienígenas?&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;- Vamos Alberto, el Infierno es un cosa y los extraterrestres otra – ella estaba casi burlándose de Alberto, más un sonido de pisadas rompió el silencio que había persistido hasta el momento.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Parece que algo viene – dijo Alberto levantándose tan rápido como podía.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¿Algo? – Le preguntó Milagros, pero fue entonces que escucharon un sonido como si fuesen palabras en un acento nunca antes escuchado y un idioma totalmente indescifrable – ¿Alberto no será…?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Un alienígena – dijo algo perturbado, con cierto temor pero decidido a enfrentar lo que sea.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¿No hablaras en serio? – dijo Milagros tratando de tomarlo en broma pero inquietada por la idea.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Una sombra se dibujó entre la neblina, poco a poco se pudo ver que era inmenso, pasaba fácilmente los dos metros de altura y los pasos, cada vez mas fuertes, se vieron acompañados de un segundo enunciado extraño para ellos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Milagros estaba aterrada mientras se acercaba la sombra, pero al lograr distinguir de lo que se trataba perfectamente un grito ahogado por su repentino desmayo fue seña de su gran terror. Alberto aun estaba algo temeroso pero la imagen del extraño ser le había calmado.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Su rostro era recto sin arcos ni curvas lleno de vértices y diagonales, sus ojos eran totalmente negros lo que evitaba distinguir a ciencia cierta hacia donde miraba, era de un azul algo claro y su cabello negro tenía un brillo metálico y caía como tal, tenía nariz, orejas y boca en la misma posición en que la tienen los humanos, mas en distintas proporciones; siendo la primera y la tercera mucho más grandes en proporción a las segundas...&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Su cuerpo era larguirucho, sus brazos eran igual de azules que su rostro y parecían hechos de cristal terminando en cinco dedos, pero en las articulaciones se podía ver una parte blanda que parecía carne de color azul oscuro. Vestía una prenda de una pieza similar a una túnica y calzaba algo similar a un par de botas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Alberto se dio cuenta de que estaba desarmado, cuando el ser le habló no lo pensó dos veces y se lanzó al suelo, escondiéndose entre la niebla, para buscar su arma desesperadamente.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Sin tener éxito en su búsqueda el extraño ser volvió a hablarle, Alberto alzó la mirada y distinguió su sable en la mano del “hombre de cristal”, pero se sorprendió al ver que este parecía querer entregárselo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Dudó un poco, pero lentamente alargó el brazo para recibir su arma, el ser volvió a hablarle en su extraño lenguaje y esta vez le alcanzó un par de píldoras algo grandes pero posibles de tragar; por extraño que suene, a Alberto no le producía ninguna sensación de desconfianza el sujeto de cristal, más bien, todo lo contrario. El alien le hizo unos extraños gestos a Alberto tratando de indicarle que se tomara una píldora, él lo entendió pero tenía algo de temor a las posibles consecuencias, pensó si moriría, si se convertiría en un ser como ese, o… ni el supo cuantas ideas locas pasaron por su cabeza, pero mientras lo hacían la píldora ya pasaba por su garganta, suponiéndolo bien Alberto guardó la otra para Milagros.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Y… nada… fue justo cuando Alberto se sintió tranquilo que se dio cuenta que no podía moverse, ya paralizado un choque eléctrico recorrió todo su espinazo hasta llegar a su cerebro. Se desplomó sin más mientras Milagros seguía inconsciente y el alien parecía asustado, era como si explosiones repetidas y fuertes se produjesen en su cerebro, principalmente en la zona frontal y  posterior de este.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Ya, cuando Alberto sentía que sus fuerza no podían más y estando al borde de la convulsión, todo el dolor se detuvo de forma casi brusca, estaba casi totalmente desorientado y se incorporó tambaleantemente mientras trataba de articular palabras, mas solo lograba balbucear y decir cosas incoherentes.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Espero, no te halla causado demasiado daño – entendió Alberto de las palabras que salieron de la boca de aquel ser.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¡Te entiendo! – Exclamó Alberto sorprendido pese a su estado de turbación – esa cosa que me diste… ¿Tiene algo que ver?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Creo – dijo el otro cuestionándoselo a si mismo – solo sabía que debía dárselas a ti y a tu acompañante.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¿Cómo lo sabías? Y ahora que pregunto… ¿Quién eres?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Mi nombre es Sailanfhe y me ordenaron que te las diese.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¿Quién? – dijo Alberto sacudiendo su cabeza y el cuerpo entero.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Fue… Kustor – diciéndolo casi avergonzado.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¿Kustor? – le preguntó Alberto extrañado aunque sentía familiar aquel nombre.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Es el omnipotente, el ser superior, es…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¿Dios?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¿Qué es un “Dios”? – le preguntó Sainlafhe extrañado al desconocer la expresión.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Lo mismo que acabas de decir, creo, ahora que me doy cuenta… ¿Qué eres tú y donde estamos?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Sí, supongo has de estar muy confundido – y que lo estaba – te podría decir que soy un ótlana y por el lugar en donde estamos has de referirte a este planeta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Entonces, ¡Esta no es la Tierra! – a pesar de que él había propuesto la idea de los extraterrestres no esperó que esta sea cierta, Alberto sumamente confundido, miró pávido al ótlana.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Veo que lo has captado, este planeta se llama Kirslor, alienígena.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¿Cómo no te extraña nuestra apariencia? – Dijo Alberto mas calmo, aunque las ideas por su cabeza aun se revolvían.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Kustor ya nos había informado de su apariencia. De un manera un tanto… particular…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Ah… – dijo en tono resignado.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Es una historia un tanto larga, pero, primero, ¿puedes darle esa otra píldora a tu compañera?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Quisiera no tener que hacerlo – dijo Alberto suspirando, se agachó y levantó el torso de Milagros, le abrió los labios y le introdujo la píldora en la boca para finalmente forzarla a tragársela.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Al igual que él, Milagros no presentó ningún síntoma en un primer momento pero cuando los dolores comenzaron ella trató de soltar un grito más su garganta no emitió ningún sonido, aun sin estar conciente podía sentir los dolores y trataba de despertarse. Alberto le sujetaba la mano y ella se la apretaba hasta casi destrozarla. Desperado Alberto la abrazó mientras Sailanfhe los veía desconcertado, bruscamente el dolor se disipó y Milagros despertó confusa, turbada y con el corazón acelerado.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Ninguno de los tres hizo ningún movimiento por varios segundos que se hicieron en un silencio eterno, pero cuando Milagros cayó en cuenta del hecho de estar en brazos de Alberto se separó rápidamente de él, miró a atrás, vio a Sailanfhe y se regresó a los brazos de Alberto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¿No iras a desmayarte otra vez, verdad? – le preguntó Alberto en un tono casi sarcástico.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Pero él… eso… no es humano – dijo ella sin apartarle la mirada.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;-  Bueno, sí… pero ese no es motivo para que te asustes, ¿no? – dijo Alberto calmadamente, en realidad, sabía que había desbordantes motivos para que alguien se asuste, pero él podía mantener la calma, tal vez, por lo que era.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¿Esto es en serio, Alberto? – Dijo Milagros mirándolo seriamente – no  me veas por tonta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Discúlpenme – dijo Sailanfhe – yo… creo que hay que aclararnos unas cuantas dudas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Mientras la niebla se disipa – dijo Alberto calmadamente – intercambiemos información.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Primero comenzaron Milagros y Alberto presentándose como tales, le contaron a Sailanfhe como era su mundo de manera puntillosa: Aspectos geológicos, ecológicos, históricos, humanísticos; tratando de recordar las clases de la escuela a la que llevaban más de un año sin asistir. Le contaron su aventura en el Infiernillo, de cómo resultaron ser seres con una misión para impedir un plan para la corrupción de la humanidad, como viajaron al Infierno y como quedaron atrapados en el templo donde habían luchado con demonios y del cual desaparecieron misteriosamente para terminar en ese planeta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Sailanfhe estaba más que impresionado con toda esa historia, inclusive con los hechos poco creíbles, pero, más que nada, con saber que había vida inteligente en otros planetas; sin embargo, hubo muchos términos que tuvieron que aclararle como “Infierno” y “demonio”, entre otros.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Quisiera hablarles primero de mi planeta – les dijo Sainlafhe en un tono muy respetuoso – pero, ya que veo que tendrán una larga estancia aquí… les hablaré de mí y de Kustor. Yo soy un científico, estrictamente un astrólogo, nací y crecí en una comunidad pacifica y serena, la religión, aunque trataron de imponérmela, yo nunca la acepte… hasta ayer, creo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Esto que nos cuentas, ¿que tanto se relaciona con nosotros? – le preguntó Milagros extrañada.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Mucho, y es que en estos últimos días han sucedido tantas cosas desconcertantes que una considerable muchedumbre ya piensan que este es el fin del mundo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Alberto y Milagros se miraron, si ellos solo eran una parte de lo que pasaba eso podía ser grave, además, Alberto quería saber para que había llegado hasta aquel planeta y si el fin del mundo también se acercaba en la Tierra.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¿Qué es esto del fin del mundo? – le preguntó Alberto en un tono muy serio.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Lo explicaré desde el principio – le respondió Sailanfhe – todo comenzó con unas extrañas ondas de radio que nunca habíamos detectado y que provenían del espacio profundo, nadie le hizo caso, claro… era obvio. Esto paso hace ya unos quinientos años. Sin embargo con el pasar del tiempo, los satélites más avanzados y un mejor estudio de estas ondas permitieron confirmar a la gente que esas “ondas” se acercaban a gran velocidad.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- No nos dirás que nosotros éramos esas ondas… ¿verdad? – le dijo Milagros asustada por la diferencia de tiempo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- No, ustedes fueron un milagro caído del cielo, eso… eso es una maldición gris.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¿Ah? ¿Gris? – dijo Alberto tragando saliva, como si una sensación de terror lo hubiese invadido profundamente, hasta su mismo espíritu.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Poco después comenzaron a aparecer en el cielo y en el mar – continuó Sailanfhe – revoloteando y aterrando a la gente en un principio, también se hicieron apariciones de seres extraños y casos de extrañas desapariciones… aun así llegamos a pasarlo por alto y así estábamos hace cinco años.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Alberto apretaba los puños y escurría un sudor frío por sus poros, no sabía de lo que se trataba, pero igualmente le infundía un temor fóbico.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Pero hace ya como un mes, se aparecieron ante nosotros – continuó Sainlafhe – nos pedían a nosotros, y no sabíamos como entenderlos, la mayoría eran bajos, insignificantes en altura comparado con nosotros, pero sus armas era devastadoras. Su anatomía monstruosa, débil y desagradable. Y los llamamos…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¡Grises! – Dijo Alberto casi gritándolo con los ojos vidriosos y con un escalofrío terrible recorriéndole el cuerpo – sigamos en otro lugar… por favor.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- ¿Alberto? – Le dijo Milagros sujetándole la mano - ¡Estas helado! ¿Por qué estás tan asustado?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;- Por que hay tres formas de vida inteligente en este planeta, ¿No es así Sailanfhe?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;Y mientras él asentía la niebla se iba disipando lentamente, el azul abrumador y algo ofensivo que llenó los ojos de los humanos y los hizo sentir realmente confundidos invadió todo su rango de visión, para cualquier lado que se viese el color era azul y sus derivados, con excepción del sol que era blanco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/alberto" rel="tag"&gt;Alberto&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/milagros" rel="tag"&gt;Milagros&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/sailanfhe" rel="tag"&gt;Sailanfhe&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/kustor" rel="tag"&gt;Kustor&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/otlana" rel="tag"&gt;ótlana&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogalaxia.com/tags/capitulo+01" rel="tag"&gt;Capítulo+01&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8253029109170022541-6144722600781620723?l=jarz-kirslor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/feeds/6144722600781620723/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8253029109170022541&amp;postID=6144722600781620723' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/6144722600781620723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8253029109170022541/posts/default/6144722600781620723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jarz-kirslor.blogspot.com/2008/05/captulo-01-azul.html' title='Capítulo 01: Azul'/><author><name>JARZ</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02051697488890479332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://bp1.blogger.com/_HK4SqX3N43k/R2dkDBVAieI/AAAAAAAAAA8/FMknUDVzIpY/S220/Avatar+V.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
